Trump cambia regulación climática de plantas eléctricas
La administración de Trump dio un nuevo giro a la política climática de Estados Unidos al eliminar la mayor parte de las normas federales de 2024 que limitaban las emisiones de gases de efecto invernadero de las centrales eléctricas. Además, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) propuso retirar los estándares restantes aplicables al sector.
La decisión afecta principalmente las restricciones diseñadas durante el gobierno de Joe Biden para centrales alimentadas con carbón y gas natural. La regulación ofrecía distintas vías de cumplimiento, entre ellas retirar determinadas plantas de carbón o reducir sus emisiones mediante tecnologías de captura de carbono.
El carbón tiene una intensidad de emisiones de dióxido de carbono superior a la del petróleo y el gas natural por unidad de energía. Por ello, su permanencia dentro de la matriz eléctrica continúa siendo un punto central del debate sobre la reducción de emisiones.
La EPA finalizó el 14 de septiembre la derogación de la mayoría de los requisitos climáticos establecidos en 2024. Al mismo tiempo, planteó eliminar los estándares restantes bajo la Sección 111 de la Ley de Aire Limpio. La propuesta todavía debe pasar por audiencia pública y un periodo de comentarios de 45 días.
Lee Zeldin, administrador de la EPA, sostiene que la estrategia reducirá costos, protegerá empleos y facilitará una mayor oferta energética. La agencia calcula ahorros de hasta 310 mil millones de dólares derivados de la derogación ya finalizada.
En contraste, grupos ambientalistas y especialistas advierten que mantener durante más tiempo centrales de carbón puede elevar las emisiones de carbono y prolongar la exposición a otros contaminantes asociados a estas instalaciones. La decisión también enfrenta previsibles disputas judiciales.
La modificación regulatoria llega mientras el crecimiento de centros de datos aumenta las necesidades de electricidad. La propia política energética de la administración considera que la expansión de instalaciones de inteligencia artificial elevará la demanda y utiliza ese argumento para respaldar la continuidad del carbón.
El sector carbonífero estadounidense ya llevaba décadas retrocediendo principalmente por la competencia del gas natural y, posteriormente, por el crecimiento de fuentes renovables. Sin embargo, una mayor demanda eléctrica puede incentivar a algunas compañías a retrasar el cierre de plantas existentes.
La administración también ha adoptado otras medidas favorables al carbón. En febrero, la EPA eliminó modificaciones de 2024 que habían endurecido determinados estándares sobre partículas y mercurio para centrales eléctricas.
Así, el cambio actual no garantiza por sí mismo una recuperación duradera del carbón, pero elimina parte de la presión regulatoria federal para acelerar su abandono. El resultado dependerá también de los costos de generación, las decisiones de las compañías eléctricas, el crecimiento de la demanda y las futuras disputas legales.
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