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La relación entre los californianos y la fauna silvestre vive un momento crítico, y la razón apunta directamente al clima. Un análisis reciente del Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California (CDFW), basado en más de 31 mil reportes, confirma lo que muchos habitantes ya sospechaban: la sequía en California está empujando a grandes mamíferos hacia zonas urbanas, aumentando los encuentros peligrosos.
Según el estudio publicado en Science Advances, cada vez que la precipitación anual disminuye 25 mm, los incidentes con fauna silvestre aumentan un 2,11%.
Los investigadores evaluaron siete años de datos de 63 especies y concluyeron que la falta prolongada de agua y alimento obliga a muchos animales a aventurarse fuera de sus hábitats naturales.
Aunque los encuentros aumentan en general, los carnívoros son los que muestran el incremento más fuerte durante los años secos.
El estudio detalla el aumento porcentual de reportes por cada 25 mm menos de lluvia:
Puma concolor (puma): +2,11%
Canis latrans (coyote): +2,21%
Ursus americanus (oso negro): +2,56%
Lynx rufus (lince): +2,97%
Los expertos explican que estas especies ven reducida la disponibilidad de presas y terminan buscando alimento en zonas habitadas.
A esto se suma que los carnívoros suelen estar estigmatizados, lo que complica aún más los conflictos con la población.
Además de la influencia de la lluvia, el estudio identificó un patrón estacional claro: de mayo a octubre, los reportes de incidentes aumentan de forma notable, sin importar cuánta lluvia haya caído ese año.
Ocho de las quince especies analizadas mostraron un incremento durante los meses cálidos.
La combinación de menos recursos naturales, cambios en el comportamiento animal y más personas realizando actividades al aire libre hace que las probabilidades de encuentro aumenten.
Los investigadores advierten que, si el cambio climático continúa intensificando las sequías, los conflictos con la fauna silvestre serán cada vez más frecuentes y potencialmente más graves.
Además, otros fenómenos como incendios, inundaciones, olas de calor y tormentas tropicales también podrían alterar la conducta de los animales y reducir aún más los espacios seguros para ellos.
El estudio concluye que la convivencia futura dependerá de políticas de manejo que tomen en cuenta el impacto climático.
Algunas posibles soluciones incluyen crear fuentes alternativas de agua para la fauna, restaurar hábitats y mejorar las estrategias de prevención de conflictos.
El mensaje es claro: la naturaleza está reaccionando al cambio climático, y los habitantes de California ya lo están viviendo en primera fila.
Con información de La Nación.
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