La doctora Fabiola Sosa Rodríguez, jefa del Área de Investigación en Crecimiento y Medio Ambiente de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), forma parte del equipo que trabaja en el proyecto de Rescate de la Laguna La Piedad, municipio de Cuautitlán Izcalli, en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México.

La habilitación de ese cuerpo de agua y de sus canales abatirá las afectaciones a la economía; el deterioro de la salud de los pobladores aledaños; la pérdida de biodiversidad y de servicios ecosistémicos; los conflictos por el recurso, y la merma de lugares de esparcimiento familiar y deportivo, de acuerdo con los propósitos del estudio.

El sitio es la subcuenca con mayor caudal en la Cuenca de México cuya extensión abarca 385 kilómetros cuadrados en una superficie de bosques templados, en la parte alta, y de humedales, en la parte baja. Sin embargo ha sido utilizado como área de recreación y basurero, sin contar con la infraestructura para su conservación y aprovechamiento.

Con el respaldo de la Dirección de Apoyo a la Investigación y de la Red de Investigación en Agua de la UAM, el plan de recuperación permitirá construir un modelo urbano-ejidal basado en la gestión sustentable del líquido que impulse un desarrollo verde asentado en la economía social y solidaria, mediante la integración de cooperativas para la preservación de la laguna.

Rescatan la Laguna La Piedad, municipio de Cuautitlán Izcalli

En tal sentido, la indagación generará una huella relevante en términos socioeconómicos, de gobernanza y medioambientales, aparte de constituir un ejemplo de gestión del bien con un enfoque adaptativo.

La Piedad comprende 39 hectáreas, una capacidad de almacenamiento de 0.8 millones de metros cúbicos (Mm³) y un polígono de influencia de 208 hectáreas de tierras ejidales no urbanizadas, cuyo ordenamiento las define como una franja natural no protegida y agrícola que enfrenta fuertes presiones inmobiliarias.

La laguna recibe entre uno y dos Mm³ del recurso hídrico al año por recambio de la Presa de Guadalupe y descargas de aguas residuales del pueblo de Tepojaco y las colonias Lomas de Cuautitlán y La Piedad desde 2003, ante la falta de operación de la planta de tratamiento de la región, lo que implica violaciones a las normas NOM-001 y NOM-003.

Pese a los niveles de contaminación posee gran riqueza biológica, con casi mil 500 especies de flora y fauna que requieren un hábitat ribereño. La enorme cantidad de aves –cerca de 172 variedades– en el área evidencia el gran potencial de avance de nuevos sectores mercantiles, apuntó la académica del Departamento de Economía de la UAM.

Redaccion

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