Nidos con plástico alertan por riesgos para las aves
Cada vez más aves están utilizando plástico, fibras sintéticas, colillas de cigarro y otros residuos generados por los seres humanos para construir sus nidos, un comportamiento que científicos consideran una señal del creciente impacto de la contaminación sobre la vida silvestre.
Investigaciones realizadas en distintos países muestran que especies como colibríes, bolseros de Bullock y gorriones han comenzado a sustituir materiales naturales por desechos urbanos. Aunque esta adaptación demuestra la capacidad de las aves para sobrevivir en entornos modificados por el ser humano, los expertos advierten que también podría convertirse en una amenaza para su reproducción y supervivencia.
El ecólogo Gerardo Ávalos, de la Universidad de Costa Rica, detectó este fenómeno al observar a un colibrí arrancando fibras de ropa tendida para construir su refugio. Posteriormente encontró nidos elaborados con poliéster y fragmentos de bolsas plásticas, mezclados con líquenes.
Según los especialistas, estos materiales pueden modificar la temperatura dentro del nido, alterar la humedad y dificultar la ventilación. El plástico absorbe más calor que los elementos naturales, por lo que podría afectar el desarrollo de los embriones e incluso disminuir las probabilidades de supervivencia de los polluelos.
Otro riesgo proviene de materiales como las colillas de cigarro. Aunque algunas aves parecen utilizarlas porque sus compuestos ayudan a repeler parásitos, las sustancias tóxicas también pueden perjudicar la salud de las propias crías.
Estudios del Proyecto de Aves Urbanas de la Universidad de Texas en San Antonio revelaron que el 86% de las cajas nido analizadas contenía algún tipo de plástico, desde envolturas de alimentos hasta hilo dental y fragmentos de bolsas.
Los investigadores también encontraron microplásticos en huevos que nunca eclosionaron. En uno de ellos identificaron alrededor de 14 partículas, lo que sugiere que estos contaminantes podrían transferirse de la madre a las crías antes incluso de nacer.
Los científicos explican que la ingestión de plástico puede provocar obstrucciones en el aparato digestivo y exponer a las aves a sustancias químicas capaces de alterar su sistema hormonal, afectando procesos relacionados con el crecimiento, el comportamiento y la reproducción.
Aunque todavía quedan numerosas preguntas por responder sobre los efectos de los microplásticos, los especialistas coinciden en que el problema refleja la enorme cantidad de residuos presentes en prácticamente todos los ecosistemas. Frente a este escenario, consideran indispensable reducir el consumo de plásticos de un solo uso y mejorar la gestión de los desechos para disminuir el impacto sobre la fauna silvestre.
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