Bali enfrenta una crisis hídrica por el crecimiento del turismo
La isla de Bali, uno de los destinos turísticos más visitados del mundo, enfrenta una crisis hídrica que amenaza tanto a sus comunidades como a su histórica agricultura. Mientras millones de turistas llegan cada año para disfrutar de hoteles, villas y complejos de lujo, agricultores y habitantes denuncian que cada vez tienen menos acceso al agua que durante siglos sostuvo los arrozales y la vida local.
El problema no solo afecta a quienes dependen del campo. Diversos especialistas advierten que la expansión turística, la perforación intensiva de pozos y la pérdida de tierras agrícolas están alterando el equilibrio de los acuíferos y acelerando la escasez de agua dulce en distintas regiones de la isla.
Putu Partayasa, agricultor de 52 años, asegura que hace apenas 15 años el agua llegaba diariamente a los cultivos. Hoy la situación es distinta. Mientras algunas parcelas todavía reciben riego, otras permanecen secas durante buena parte del año.
El productor atribuye parte del problema al crecimiento del turismo y al aumento en la extracción de agua para abastecer hoteles, villas y complejos turísticos. Según datos citados por organizaciones locales, el turismo consume más del 65% del agua dulce disponible en la isla.
La presión también ha transformado el paisaje. En los últimos cinco años, Bali perdió más de 6 mil 500 hectáreas de arrozales, una reducción superior al 9%. Estos terrenos no solo producen alimentos, también ayudan a infiltrar el agua al subsuelo y recargar los acuíferos. Cuando son reemplazados por construcciones, esa función desaparece de forma permanente.
En zonas como Uluwatu, algunas familias reciben agua de la red pública apenas durante una hora al día. Muchas deben almacenar toda la que pueden o contratar camiones cisterna para cubrir sus necesidades básicas, un gasto que representa una parte importante de sus ingresos.
Mientras tanto, hoteles de lujo reciben miles de litros diarios mediante empresas que extraen agua de pozos profundos. Investigaciones de la Fundación IDEP señalan que podrían existir alrededor de 10 mil negocios relacionados con la venta de agua en Bali, y aproximadamente la mitad operarían sin los permisos adecuados o bajo condiciones poco claras.
La sobreexplotación de los acuíferos ya provoca otro fenómeno preocupante: la intrusión de agua de mar en zonas costeras, lo que vuelve salobres muchos pozos utilizados por la población.
Ante este escenario, líderes comunitarios y representantes políticos han solicitado una moratoria para nuevos desarrollos hoteleros y un mayor control sobre la extracción de agua subterránea. También piden proteger los tradicionales arrozales y el sistema de irrigación subak, reconocido por la Unesco como Patrimonio Mundial, al considerar que su conservación resulta fundamental para garantizar el abastecimiento de agua y preservar el equilibrio ambiental de Bali frente al acelerado crecimiento turístico.
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