Producción lechera sustentable con vacas en libre pastoreo y prácticas enfocadas en bienestar animal y gestión ambiental en Chile.
Manuka fortalece su compromiso con el bienestar animal

Manuka fortalece su compromiso con el bienestar animal

La producción de leche busca incorporar criterios ambientales y de bienestar animal cada vez más verificables. En Chile, la empresa Manuka respaldó su modelo productivo mediante certificaciones nacionales e internacionales relacionadas con el pastoreo, el cuidado del ganado, la medición de emisiones y la sostenibilidad de sus predios.

Entre los reconocimientos se encuentra la renovación del Sello de Cuantificación Organizacional de HuellaChile. Este acredita que la compañía mide sus emisiones de gases de efecto invernadero bajo estándares reconocidos, una herramienta que permite conocer el impacto de sus operaciones e identificar oportunidades para reducirlo.

El pastoreo forma parte del modelo productivo

Manuka también mantiene las certificaciones internacionales de Bienestar Animal y Grass-Fed de Certified Humane. Su sistema está inspirado en el modelo neozelandés y utiliza rotación de potreros y mediciones del crecimiento del pasto para aprovechar las praderas durante sus mejores condiciones nutricionales.

Estas prácticas se complementan con controles sanitarios y protocolos para el manejo del ganado durante las distintas etapas de su vida. Según información de la compañía, sus 63 centros de gestión, entre lecherías y espacios de crianza y recría, cuentan con certificación de bienestar animal.

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Residuos agrícolas encuentran una segunda oportunidad

El programa Chile Origen Consciente certifica además al 100 por ciento de los predios lecheros de Manuka bajo criterios ambientales, sociales y económicos. La iniciativa es impulsada por organismos públicos chilenos junto con el Consorcio Lechero.

Otro frente de trabajo está relacionado con los residuos. La empresa recupera plásticos agrícolas utilizados durante sus operaciones y participa en proyectos de economía circular que permiten convertir parte de ese material en productos nuevos, como bolsas para basura.

Las certificaciones ofrecen mecanismos para comprobar determinadas prácticas, aunque la sostenibilidad de una explotación lechera también depende de mantener mejoras continuas en recursos, emisiones, residuos y manejo de animales. La experiencia de Manuka muestra cómo estos criterios comienzan a integrarse dentro de la producción agropecuaria a gran escala.

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