El lobo gris al centro del debate ambiental en Estados Unidos después de que Donald Trump firmara una orden ejecutiva para revisar las protecciones federales de esta especie y del lobo mexicano. La medida podría facilitar en el futuro que ganaderos maten ejemplares que amenacen a su ganado.
Sin embargo, la orden no autoriza inmediatamente la caza. El secretario del Interior, Doug Burgum, tendrá 90 días para determinar si ambas poblaciones se han recuperado lo suficiente como para retirarlas de la lista federal de especies en peligro.
La administración argumenta que los productores ganaderos desempeñan un papel fundamental en el suministro de alimentos. Además, señala que los inventarios ganaderos estadounidenses se encuentran en su nivel más bajo en 75 años, mientras la demanda de carne de res aumentó 10% durante la última década.
Lobo gris mantiene abierto el debate sobre su recuperación
Estados Unidos alberga aproximadamente 18,000 lobos grises. A pesar de esa población, la especie continúa considerada en peligro debido, entre otros factores, a la destrucción de gran parte de su hábitat histórico.
La situación resulta todavía más delicada para el lobo mexicano. En 2025 se contabilizaron 319 ejemplares silvestres en Estados Unidos, según datos del Servicio de Pesca y Vida Silvestre (FWS).
La cifra representa una recuperación importante frente a los cuatro animales utilizados para iniciar su reintroducción en 1998. No obstante, organizaciones conservacionistas advierten que el crecimiento poblacional no significa necesariamente que la especie haya alcanzado una recuperación suficiente.
Un intento anterior por retirar protecciones federales terminó enfrentando litigios. Ahora, algunos grupos ambientales anticipan nuevas acciones judiciales si el Departamento del Interior ejecuta la orden presidencial.
Conservacionistas cuestionan el argumento ganadero
Organizaciones ambientales sostienen que los ataques de estos depredadores contra el ganado son poco frecuentes y representan una parte reducida de las pérdidas económicas del sector.
Además, el sistema actual permite compensar a productores por hasta 100% del valor del ganado perdido debido a estos ataques. Algunos estados también financian programas preventivos para reducir conflictos sin matar animales.
El debate ocurre mientras el Gobierno busca contener los elevados precios de la carne de res, afectados por factores como la sequía y problemas parasitarios en el ganado.
La controversia tiene también un antecedente histórico. Desde finales del siglo XIX, campañas gubernamentales de exterminio, junto con la persecución realizada por propietarios y ganaderos, llevaron a los lobos estadounidenses cerca de su desaparición.
Por ello, los conservacionistas consideran que retirar las protecciones podría comprometer décadas de recuperación. La decisión final dependerá ahora de la evaluación del Departamento del Interior sobre el estado de ambas poblaciones y su capacidad para mantenerse sin las actuales salvaguardas federales.