Los aurochs se consideran extintos desde 1627, cuando el último individuo del que se tenía conocimiento falleció en el bosque de Jaktorów, en Polonia.
Tristemente, esta no es una historia como la de otras especies consideradas extintas, en las que una población se encontró décadas o siglos después y con ella se pudieron recuperar sus números gracias a programas de reproducción – como el caso del takahe -.
Así como pasa hoy en día, los humanos fueron responsables de su extinción, tanto por la destrucción de su hábitat como por la caza excesiva. Vivían en zonas boscosas, praderas y pantanos a lo largo de Europa, pero para el siglo XIII solo se les podía encontrar en Polonia, Lituania y algunas partes de lo que hoy son Bulgaria y Rumania.
Cuando los depredadores pretendían atacarlos, los aurochs macho se defendían formando un semicírculo, mostrando sus grandes cornamentas. Ante esta muralla de cuernos los depredadores pensaban dos veces antes de atacar a hembras y crías que se ocultaban detrás de los machos.
Pero los aurochs no solo protegían a los suyos, otros animales – como caballos – aprovechaban esta férrea formación para también salvaguardarse. Esta estrategia de supervivencia se perdió junto con ellos.
Fuente: muyinteresante.com.mx
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