Un nuevo hormigón podría convertirse en una de las innovaciones más sorprendentes frente al cambio climático.
Un grupo de investigadores de la Universidad del País Vasco y el CSIC desarrolló un material capaz de enfriarse solo, reducir temperaturas urbanas extremas y hasta contribuir a detener el calentamiento global.
La propuesta busca transformar las ciudades, especialmente en épocas de calor récord, cuando el concreto tradicional convierte calles y edificios en verdaderos hornos.
Hormigón que enfría hasta 10 grados las ciudades
Este nuevo material funciona mediante enfriamiento radiativo, una tecnología que no solo refleja la luz solar, sino que además expulsa parte del calor fuera de la atmósfera.
Durante pruebas realizadas en Níjar, Almería, el material logró mantenerse hasta dos grados por debajo de la temperatura ambiente bajo radiación solar extrema, mientras el hormigón convencional puede superar por mucho el calor del entorno.
Según simulaciones, su uso en techos urbanos podría reducir hasta 10 grados la temperatura de una ciudad durante olas de calor.
Los investigadores aseguran que refleja el 95% de la luz solar y libera eficientemente el calor, disminuyendo así la necesidad de aire acondicionado.
Más allá del enfriamiento: captura CO2 y genera energía
Además de enfriar, este hormigón también podría absorber dióxido de carbono industrial durante su fabricación, ofreciendo una solución doble: menos emisiones y espacios más frescos.
La empresa Fotokrete, surgida en Bilbao, ya trabaja para llevar esta tecnología a proyectos reales de construcción.
El equipo incluso explora futuras versiones capaces de integrarse con energía solar, creando materiales que funcionen como superficies constructivas y generadoras de electricidad.
Los expertos afirman que si solo el 1% de la superficie terrestre utilizara este material, podría compensarse significativamente el calentamiento global, posicionando al hormigón como una de las apuestas más ambiciosas para enfrentar la crisis climática.