Glaciar de Nepal perdió estabilidad durante décadas
El calentamiento global contribuyó al desastre ocurrido en la montaña Langtang Lirung, en Nepal, al provocar durante años el retroceso del hielo que ayudaba a estabilizar una de sus laderas. Esta es una de las principales conclusiones de un nuevo análisis de World Weather Attribution (WWA) sobre las causas de la catástrofe.
La investigación señala que el desastre no tuvo un único detonante. El calentamiento progresivo, el deshielo del glaciar, las alteraciones del permafrost y los daños acumulados tras un terremoto de magnitud 7.8 ocurrido en 2015 prepararon durante años las condiciones para el desprendimiento.
El colapso ocurrió en una ladera situada a unos 5,150 metros de altitud. La avalancha posterior dejó alrededor de 1,300 fallecidos y, 22 días después del desastre, todavía se contabilizaban más de 5,000 personas desaparecidas.
Walter Immerzeel, investigador de la Universidad de Utrecht y coautor del análisis, explicó que los distintos factores actuaron durante años e incluso décadas.
Los glaciares de esta región del Himalaya se han adelgazado aproximadamente medio metro por año desde 2000. Además, el hielo situado junto a la ladera que finalmente cedió retrocedió más de 300 metros entre 2010 y 2026.
Esta pérdida resulta relevante porque el hielo contribuía a sostener la pared rocosa. Al mismo tiempo, el calentamiento ha elevado el umbral de congelación y expuesto durante periodos más prolongados el hielo y el permafrost presentes dentro de las rocas.
Los investigadores calculan que ese límite asciende unos 100 metros por década durante las temporadas de monzón y posmonzón. Por ello, aumentan los ciclos de congelación y deshielo. El agua penetra en las fracturas, vuelve a congelarse y genera tensiones capaces de debilitar progresivamente la montaña.
Además, el terremoto de 2015 pudo haber fracturado previamente la masa rocosa y dejarla más vulnerable.
Las condiciones meteorológicas añadieron otro componente. Precipitaciones abundantes habían acumulado nieve en la región. Posteriormente, temperaturas superiores al promedio favorecieron su transformación en agua.
Cuando la ladera finalmente cedió, la masa de roca y hielo incorporó agua del deshielo, depósitos existentes bajo el hielo, permafrost y caudal del río. De esta manera, la avalancha aumentó rápidamente de volumen mientras descendía.
El informe calcula que el flujo recorrió 22 kilómetros en siete minutos, con una velocidad media cercana a 188 kilómetros por hora. Después alcanzó Timure y Syabrubesi, además de instalaciones fronterizas e infraestructura hidroeléctrica.
World Weather Attribution compara el mecanismo con el desastre de Chamoli, India, de 2021. Sin embargo, la masa desprendida entonces representó aproximadamente una quinta parte de la registrada en Nepal.
Friederike Otto, cofundadora de WWA y profesora del Imperial College de Londres, concluyó que el cambio climático fue uno de los factores que impulsaron la catástrofe. El análisis muestra que el calentamiento no necesita actuar como detonante inmediato para aumentar el riesgo: también puede modificar lentamente la estabilidad de las montañas hasta crear condiciones más peligrosas.
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