Los geoparques se han convertido en una herramienta para proteger el patrimonio natural, fortalecer la identidad de las comunidades y generar oportunidades de desarrollo sostenible. Estos territorios permiten conectar la investigación científica con los conocimientos locales, la educación y la conservación ambiental.
Su importancia fue uno de los temas centrales de la Octava Conferencia de la Red de Geoparques de América Latina y el Caribe (GeoLAC) y el VI Simposio Mexicano de Geopatrimonio y Geoparques, celebrados del 21 al 23 de octubre en México.
Durante el encuentro, especialistas destacaron que la protección del patrimonio geológico también contribuye a conservar la biodiversidad y las expresiones culturales de las comunidades que habitan estos espacios.
Geoparques fortalecen la identidad y las economías locales
Camilo de la Garza, representante de Ciencias Naturales de la UNESCO en México, explicó que el patrimonio geológico conecta la historia del planeta con la biodiversidad y la diversidad cultural.
Esta relación permite desarrollar proyectos educativos, impulsar actividades económicas sostenibles y promover la participación de las comunidades en la protección de sus territorios.
México cuenta con dos geoparques mundiales reconocidos por la UNESCO desde 2017: Comarca Minera, en Hidalgo, y Mixteca Alta, en Oaxaca. Ambos forman parte de una iniciativa internacional que busca conservar sitios de importancia geológica y aprovechar su valor educativo y cultural.
También existen propuestas para incorporar nuevos territorios de Chiapas, San Luis Potosí y Coahuila a esta red internacional.
Emmaline Montserrat Rosado González, coordinadora regional de la Red de Geoparques Mundiales de la UNESCO, subrayó que estos proyectos deben construirse con las comunidades y responder a sus necesidades.
La participación colectiva resulta fundamental para garantizar que los beneficios de la conservación y el turismo lleguen a la población local.
Una red internacional que reúne a millones de personas
La Red Global de Geoparques cuenta actualmente con 241 territorios reconocidos en 51 países, según las cifras presentadas durante el encuentro.
Estos espacios abarcan aproximadamente 882,000 kilómetros cuadrados y reúnen a una población de 61 millones de personas. Además, registraron más de 500 millones de visitas, de acuerdo con los datos expuestos por su presidente, Artur Abreu Sá.
El especialista destacó que América Latina y el Caribe poseen una extraordinaria diversidad geológica, cultural y humana, lo que representa una oportunidad para ampliar las iniciativas de conservación.
Por su parte, especialistas mexicanos resaltaron la responsabilidad de proteger la riqueza biológica del país y reconocer su relación con las tradiciones y conocimientos de las comunidades.
El desafío consiste en convertir esa diversidad en oportunidades de bienestar sin comprometer los ecosistemas ni desplazar a sus habitantes.
Así, los geoparques representan una alternativa de conservación que combina educación, participación social y desarrollo territorial, con las comunidades como protagonistas de su futuro.