Más de 107,000 especies de animales, plantas y hongos forman parte del mercado internacional de organismos silvestres, una cifra que supera ampliamente las estimaciones anteriores. Un estudio publicado en la revista científica Science Advances advierte que esta actividad tiene una dimensión mucho mayor de lo que reflejan los registros actuales.
La investigación, encabezada por Alice Hughes, de la Universidad de Melbourne, identificó 107,356 especies involucradas en el comercio de vida silvestre, tanto legal como ilegal. Entre ellas figuran aves, peces, mariposas, orquídeas y numerosos organismos que se comercializan como alimento, mascotas, madera o productos medicinales.
Los científicos alertan que la falta de información dificulta evaluar las consecuencias de esta explotación sobre la biodiversidad mundial.
El comercio de vida silvestre supera los registros conocidos
Para elaborar el estudio, una treintena de investigadores reunió información de distintas bases de datos internacionales, incluidos los registros de la CITES y organismos especializados en pesca y explotación forestal.
Aunque confirmaron más de 70,000 especies comercializadas, estimaron que la cifra real supera las 100,000 debido a las deficiencias de los sistemas de seguimiento.
Las plantas representan una parte considerable del mercado, especialmente las orquídeas, que concentran casi dos tercios de las especies vegetales registradas.
Entre los animales destacan más de 4,000 especies de mariposas y cerca de 2,000 de arácnidos. También se comercializa el 65% de las especies de aves conocidas y al menos 5,454 especies de peces.
La explotación amenaza a especies vulnerables
Los investigadores advierten que el comercio legal también requiere vigilancia para evitar extracciones superiores a la capacidad de recuperación de las poblaciones.
Una revisión científica de 2023 relacionó el comercio internacional con la extinción de casi 300 especies y la desaparición casi completa de otras tantas.
El estudio señala que mejorar los registros, supervisar las poblaciones y establecer cuotas sostenibles resulta indispensable para reducir los riesgos.
Los especialistas también consideran necesario combatir el tráfico ilegal sin perjudicar las actividades comerciales que proporcionan ingresos a comunidades locales.
El desafío consiste en garantizar que el comercio de vida silvestre no acelere la pérdida de biodiversidad y que las decisiones de conservación se apoyen en información científica suficiente.