imagen tomada de dw.com
Durante años, la ciencia explicó la precisión de la trompa del elefante por su poderosa musculatura.
Sin embargo, un nuevo estudio muestra que el verdadero secreto podría estar en algo mucho más pequeño: los casi mil pelos sensoriales que la recubren.
La investigación, publicada en la revista Science, revela que estas vibrisas poseen una arquitectura única que les permite funcionar como un mapa táctil integrado, capaz de detectar desde objetos diminutos hasta grandes troncos.
Los elefantes no destacan por su vista, por lo que dependen del tacto para explorar el entorno.
Cada uno de los pelos sensoriales de su trompa se flexiona al entrar en contacto con superficies, enviando señales al cerebro que permiten interpretar forma, posición y textura.
Pero lo que sorprendió a los investigadores es la estructura de estos pelos.
A diferencia de otros mamíferos, no son cilíndricos ni uniformes: tienen forma aplanada, cavidades internas que absorben impactos y una rigidez que cambia desde la base hasta la punta.
Este diseño permite que el animal identifique dónde ocurre el contacto sin necesidad de mover activamente la trompa, un fenómeno que los científicos llaman “inteligencia material”.
El trabajo fue liderado por el Departamento de Haptic Intelligence del Max Planck Institute for Intelligent Systems, que combinó biomecánica, neurociencia y ciencia de materiales para analizar el funcionamiento completo de estas vibrisas.
Los investigadores comprobaron que la base del pelo es rígida y la punta más flexible, con diferencias de dureza de hasta 40 veces. Este gradiente permite que cada vibrisa procese información mecánica de forma pasiva, codificando la ubicación del contacto.
El equipo incluso creó una versión ampliada en impresión 3D para probar el efecto. Los resultados confirmaron que el diseño amplifica las vibraciones y transmite señales distintas según el punto de impacto.
Más allá de la biología, el descubrimiento podría inspirar nuevos sensores para robots capaces de manipular objetos frágiles o desplazarse en entornos oscuros sin depender de cámaras complejas.
El estudio abre una nueva perspectiva sobre cómo los elefantes perciben su mundo: no solo con fuerza, sino con una sensibilidad extraordinaria construida en la propia física de sus bigotes.
Con información de Muy Interesante.
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