La pesca de anchoveta, uno de los pilares económicos de Perú, enfrenta una crisis que amenaza miles de empleos y el abastecimiento internacional de productos derivados del pescado. El calentamiento del océano, combinado con décadas de sobreexplotación, ha puesto en riesgo la estabilidad de esta actividad.
El Gobierno peruano suspendió la temporada de captura el 10 de junio de 2026 y, posteriormente, decretó su cierre definitivo en agosto. La decisión respondió a las recomendaciones científicas ante los efectos del fenómeno de El Niño sobre las poblaciones de anchoveta.
La medida representa un golpe para la industria pesquera, cuyo desempeño depende de una especie fundamental para la producción mundial de harina y aceite de pescado.
La industria pesquera enfrenta pérdidas económicas
La anchoveta peruana (Engraulis ringens) representa históricamente cerca del 10% de las capturas comerciales mundiales. Además, más del 90% de su producción se transforma en harina y aceite destinados principalmente a la acuicultura, la ganadería y otros sectores.
En algunos años, esta actividad genera ingresos cercanos a 3 mil millones de dólares y emplea directamente a casi 50 mil personas.
Sin embargo, el Banco Central de Perú proyecta una contracción del 30.7% en el sector pesquero durante 2026, además de la pérdida de aproximadamente 78 mil empleos este año y otros 44 mil en 2027.
El impacto también alcanza los mercados internacionales. Perú produce alrededor del 20% de la harina de pescado mundial en un año promedio, por lo que la reducción de su oferta presiona los precios y las cadenas de suministro.
El calentamiento del Pacífico amenaza a la anchoveta
La corriente de Humboldt mantiene una elevada productividad marina gracias al ascenso de aguas frías cargadas de nutrientes.
No obstante, durante El Niño, las aguas superficiales se calientan y dificultan este proceso. Como consecuencia, disminuye el plancton del que se alimenta la anchoveta.
La presión pesquera agrava el problema. En 1970, Perú capturó más de 12 millones de toneladas, pero tres años después las capturas cayeron 88%.
Para 2026, las autoridades habían establecido una cuota inicial de 1.9 millones de toneladas. Sin embargo, suspendieron las actividades cuando apenas habían alcanzado el 24% del límite autorizado.
Además, investigaciones citadas en el análisis advierten que el calentamiento oceánico podría reducir las poblaciones de anchoveta entre 8% y 14% por década durante este siglo.
La disminución de esta especie también amenaza a aves, peces y otros depredadores que dependen de ella.
Por ello, especialistas consideran indispensable fortalecer la vigilancia, proteger los ejemplares juveniles y ajustar las cuotas de captura a las condiciones ambientales.