Las descargas industriales y municipales sin tratamiento mantienen bajo una grave presión ambiental a algunos de los principales cuerpos de agua de México. Los sistemas Lerma-Santiago, Atoyac, Tula y Tijuana concentran contaminantes químicos, residuos orgánicos y sustancias tóxicas que representan riesgos para los ecosistemas y las comunidades cercanas.
La contaminación de estos ríos no se limita al deterioro de la calidad del agua. Investigaciones citadas en la nota de referencia advierten sobre posibles daños genéticos, enfermedades crónicas y exposición a sustancias peligrosas que también pueden dispersarse por el aire.
La falta de tratamiento adecuado de aguas residuales y la persistencia de descargas industriales figuran entre los principales factores que agravan esta problemática.
Contaminación de ríos provoca riesgos sanitarios
En 2012, Greenpeace México obtuvo acceso a análisis del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua que identificaron 1,090 sustancias químicas en el sistema Lerma-Santiago.
Entre los contaminantes reportados figuran plomo, mercurio, cadmio, plaguicidas, hidrocarburos y residuos industriales.
La referencia también señala que entre 2008 y 2018 se registraron 776 fallecimientos por insuficiencia renal y 226 por cáncer en poblaciones afectadas. Sin embargo, esas cifras no demuestran por sí solas que la contaminación haya causado todas las muertes.
En marzo de 2026, investigadores de la Universidad de Guadalajara identificaron daños en el ADN de habitantes de El Salto, Juanacatlán y Puente Grande mediante la técnica conocida como ensayo Cometa.
Los resultados apuntan a alteraciones genéticas asociadas con la exposición a mezclas contaminantes, aunque requieren una interpretación cuidadosa sobre sus consecuencias individuales y hereditarias.
En el Atoyac, la referencia reporta descargas de al menos 63 empresas y sanciones a otras 297, principalmente de sectores textiles e industriales.
Por su parte, el Tula recibe descargas industriales y aguas residuales de varios municipios hidalguenses, entre ellos Atotonilco de Tula, Tepeji del Río y Tula de Allende.
Río Tijuana también dispersa contaminantes por el aire
El caso del río Tijuana presenta un problema adicional. Investigaciones de la Universidad de California en San Diego señalan que la turbulencia y la espuma pueden transferir contaminantes del agua hacia la atmósfera.
Los estudios identificaron emisiones de sulfuro de hidrógeno, amoníaco y compuestos orgánicos volátiles, además de aerosoles que pueden transportar sustancias químicas y material biológico.
En puntos de elevada turbulencia se reportaron concentraciones de sulfuro de hidrógeno hasta 4,500 veces superiores a niveles urbanos habituales, según la referencia.
También se detectaron sustancias procedentes de medicamentos, productos de cuidado personal y residuos industriales. Estos contaminantes pueden afectar la calidad del aire en comunidades fronterizas.
La situación evidencia que la contaminación de los ríos constituye un problema ambiental y sanitario que exige mayor vigilancia.
Entre las medidas planteadas destacan modernizar las plantas de tratamiento, controlar las descargas industriales e instalar estaciones de monitoreo atmosférico en tiempo real.
