Las ciudad sostenibles se definen como aquellas que ofrecen calidad de vida a sus habitantes sin poner en riesgo los recursos. Además, velan por el bienestar de la humanidad futura y procura la justicia social.
Esto forma parte de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
En las últimas décadas, la superpoblación, el consumo desmedido de recursos naturales como el agua, la contaminación y la desigualdad social.
Debido al aumento de la migración hacia las grandes metrópolis, los gobiernos se han visto rebasados al gestionar los recursos para satisfacer las necesidades básicas de los millones de pobladores.
Por ello, el objetivo de estas ciudades sostenibles es reforzar el compromiso para el cuidado del medio ambiente y el bienestar de quienes las habitan, garantizando que en un futuro podrán contar con servicios básicos, recursos naturales y un consumo razonado.
La sostenibilidad ha sido un concepto que se ha posicionado en los últimos años. Es muestra de la preocupación por concientizar acerca de las formas en que consumimos los recursos, en la que se maneja la economía mundial y en cómo cuidamos del entorno.
Con este concepto se busca reorientar actividades productivas y humanas de modo que los elementos del ecosistema existan en equilibrio y así como se tomen, se regeneren y recuperen.
De acuerdo con el texto “Ciudades sostenibles en México: una propuesta conceptual y operativa”, éstas buscan reducir los índices de pobreza y desigualdad.
También el uso adecuado de recursos naturales, promover economías basadas en bajo consumo de carbono e incrementar las oportunidades de desarrollo urbano.
Para ello, se requieren de políticas incluyentes, mayor control en los usos de suelo, finanzas sólidas y una normatividad urbana – metropolitana.
Para que una ciudad sea considerada como sostenible, debe cumplir con ciertas medidas, tales como:
Acceso a recursos públicos básicos: garantizar a sus habitantes una educación de calidad, centros de salud adecuados y transporte público accesible e incluyente.
Renovación urbana: adaptación de calles, plazas, parques y del espacio urbano en general. Eso incluye la conservación del patrimonio cultural y su incorporación a la ciudad moderna.
Reducción de emisiones de CO2: uso de energías renovables, medios alternativos de transporte (bicicletas, trenes y autobuses eléctricos, etc.) y la adaptación de viviendas que promuevan el ahorro de agua y de energía.
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