Centros de datos elevan la presión sobre agua y electricidad
La expansión de los centros de datos en México avanza a un ritmo mayor que la regulación ambiental y fiscal que debería acompañar su crecimiento. Estas instalaciones requieren grandes cantidades de electricidad y agua para funcionar continuamente, mientras algunas comienzan a concentrarse en territorios afectados por estrés hídrico.
México cuenta con 66 instalaciones de este tipo, según Data Center Map. Querétaro concentra 19, seguido por Ciudad de México con 15, Guadalajara con ocho, Monterrey con siete y Mérida con cinco. Además, existen instalaciones en otras ciudades del país.
La expansión continuará. La Asociación Mexicana de Data Centers estima inversiones directas superiores a 9 mil 200 millones de dólares para 2029, mientras aumenta la infraestructura necesaria para inteligencia artificial, servicios en la nube y otras actividades digitales.
Querétaro ejemplifica uno de los principales desafíos ambientales. Entre 2024 y 2025, la sequía extrema afectó más del 94% de su territorio, mientras la entidad consolidaba su posición como principal polo nacional de esta industria.
El informe La huella que dejan las nubes, de Oxfam México, señala que Microsoft cuenta con autorizaciones para extraer hasta 25 millones de litros anuales de agua de un solo pozo en el estado. Al mismo tiempo, el crecimiento de esta infraestructura incrementa las dudas sobre la disponibilidad futura del recurso.
El consumo puede variar considerablemente dependiendo del tamaño, ubicación y tecnología utilizada. Sin embargo, el documento advierte que una instalación de gran escala puede consumir hasta 19 millones de litros diarios, una cantidad comparable con las necesidades de una ciudad de hasta 50 mil habitantes.
Por ello, Oxfam plantea establecer límites de consumo cuando estos complejos se instalen en comunidades con problemas de disponibilidad hídrica.
El agua representa solamente una parte del impacto. En 2024, esta industria consumió alrededor de 415 teravatios hora de electricidad a escala mundial, una cantidad comparable con el consumo eléctrico anual de Japón.
Actualmente representa cerca del 1.5% de la demanda eléctrica global. Según las estimaciones citadas por Oxfam, podría alcanzar el 3% para 2030, con un crecimiento anual proyectado del 16%.
Además, el informe cuestiona la relación entre los recursos utilizados y los beneficios laborales permanentes. Las grandes construcciones pueden generar miles de puestos temporales, pero una instalación en funcionamiento puede necesitar menos de 200 trabajadores, de acuerdo con Efrén Pérez de la Mora, de Oxfam México.
El problema no radica únicamente en el crecimiento de la infraestructura digital, sino en las condiciones bajo las cuales ocurre. Oxfam plantea que la regulación considere disponibilidad de agua, capacidad de las redes eléctricas y características ambientales de cada territorio antes de autorizar nuevas instalaciones.
La inteligencia artificial y los servicios digitales necesitan infraestructura física para funcionar. Por ello, su expansión también exige evaluar los recursos naturales que sostienen una economía que, aunque opera en la nube, depende directamente de agua, energía y territorio.
La colocación de tablas con clavos para impedir que osos entren a viviendas generó una…
El agua utilizada puede tener una segunda vida si recibe el tratamiento adecuado. En México,…
La salud de los animales silvestres depende de algo más que veterinarios, laboratorios y sistemas…
Producir más alimentos ya no es el único desafío para la industria mexicana. La reducción…
El delfín del río Indo (Platanista minor) cuenta con una nueva zona protegida en Pakistán…
El otoño marca uno de los mejores momentos para plantar bulbos que florecerán durante el…