La captura del dióxido de azufre (SO₂), precursor de la lluvia ácida que causa la acidificación de lagos y suelos, así como el deterioro acelerado de edificios, es un desafío para la ciencia de materiales.
Sin embargo, un avance pionero está siendo llevado a cabo por una colaboración entre la UNAM y la Universidad de Liverpool: las jaulas orgánicas porosas (POC, por sus siglas en inglés), que son sintetizadas a partir de compuestos orgánicos baratos y son como un juego de Lego, fáciles de armar.
Las jaulas orgánicas porosas son cajas supramoleculares, compuestas por aminas secundarias y terciarias, que adsorben el dióxido de azufre con eficiencia “en un entorno reversible”.
El Dr. Ilich A. Ibarra Alvarado, del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM, y el profesor Andy Cooper, de la Universidad de Liverpool, son los desarrolladores de esta innovadora tecnología.
Las jaulas orgánicas porosas tienen una serie de ventajas, como su bajo precio, su escalabilidad y la facilidad de ensamblaje. Están compuestas por diferentes grupos funcionales (representados por diferentes colores de las “piezas” que conforman las jaulas) y tienen una alta capacidad para capturar el dióxido de azufre (SO₂) debido a que la atracción entre los grupos funcionales y las moléculas de SO₂ es lo suficientemente fuerte.
Las piezas rojas, amarillas, verdes, y minoritariamente blancas son las que le dan su alta capacidad de adsorción de SO₂, y permiten liberar las moléculas aspiradas sin afectar la estructura de las jaulas supramoleculares”.
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