Durante 2018 se generaron 50 millones de toneladas de basura electrónica, al respecto la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) advirtió que tal cantidad aumentará hasta alcanzar 120 millones de toneladas para 2050.
Por ello, La organización invitó a la población mundial a cambiar sus hábitos de consumo electrónico debido a que este tipo de desecho genera problemas serios al medio ambiente, como la contaminación de mantos freáticos o el aumento en el calentamiento global.
El organismo subrayó que, para lograrlo, es importante utilizar las cosas más de una vez y, en caso de ser posible, repararlas antes de decidir desecharlas.
Al usar correctamente los aparatos electrónicos que se tienen en casa y disponer de la manera adecuada de los desechos que se generan cuando éstos ya no funcionan, es posible contribuir a detener el cambio climático.
De acuerdo con National Geographic, los desechos son complejos, y en su interior albergan una serie de materiales altamente contaminantes y que en muchas ocasiones van a parar a los lugares más insospechados.
Así en los residuos electrónicos encontramos materiales peligrosos como metales pesados: mercurio, plomo, cadmio, plomo, cromo, arsénico o antimonio, los cuales son susceptibles de causar diversos daños para la salud y para el medio ambiente.
En especial, el mercurio produce daños al cerebro y el sistema nervioso, el plomo potencia el deterioro intelectual, ya que tiene efectos perjudiciales en el cerebro y todo el sistema circulatorio.
El cadmio, puede producir alteraciones en la reproducción e incluso llegar a provocar infertilidad. Y el cromo, está altamente relacionado con afecciones en los huesos y los riñones.
Por poner algunos ejemplos, un solo tubo de luz fluorescente puede contaminar 16.000 litros de agua; una batería de níquel-cadmio de las empleadas en telefonía móvil, 50.000 litros de agua; mientras que un televisor puede contaminar hasta 80.000 litros de agua.
No obstante, del mismo modo, en la basura electrónica, hay una gran variedad de materiales y plásticos valiosos.
Los desechos electrónicos contienen metales preciosos incluyendo oro, plata, cobre, platino, y paladio, pero también un valioso volumen de hierro y aluminio y plásticos, que pueden reciclarse.
De acabar en el lugar adecuado, en vez de resultar perjudiciales, podrían ser una fuente inestimable de riqueza.
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