Un equipo de científicos de la Universidad de Colorado en Boulder logró detectar microplásticos a 100 metros de altura mediante un dron equipado con un dispositivo especial para recolectar partículas atmosféricas. El experimento representa un avance para investigar cómo se desplaza esta contaminación por el aire.
Los investigadores realizaron las pruebas durante el otoño de 2024 en Colorado, Estados Unidos. Los resultados, publicados en octubre de 2026 en la revista científica Scientific Reports, demuestran que los drones pueden complementar los métodos tradicionales de monitoreo ambiental.
El hallazgo también abre posibilidades para estudiar regiones remotas donde resulta complicado instalar estaciones de medición.
Un dron permite recolectar microplásticos en la atmósfera
El equipo, encabezado por el Instituto Cooperativo de Investigación en Ciencias Ambientales (CIRES), adaptó un muestreador ciclónico para capturar partículas de entre uno y 10 micrómetros.
Los vuelos se realizaron en dos lugares: una zona de Erie cercana a una autopista y áreas residenciales, y un vertedero en Arvada.
Uno de los principales desafíos fue recolectar suficiente aire durante los vuelos, cuya duración aproximada era de 25 minutos.
Posteriormente, los científicos analizaron las muestras en la Universidad de Colorado y la Universidad de Rhode Island. Encontraron principalmente heteroagregados, conjuntos de plástico mezclado con otros materiales ambientales.
La investigadora Radiance Calmer destacó que el experimento confirmó la posibilidad de recolectar estas partículas a alturas específicas mediante sistemas aéreos no tripulados.
El Ártico será el próximo objetivo
Aunque los científicos han encontrado contaminación plástica en océanos, alimentos, hielo polar y organismos humanos, todavía desconocen numerosos aspectos de su transporte atmosférico.
El nuevo método permitiría investigar cómo viajan los microplásticos hacia regiones alejadas de sus fuentes de emisión y estudiar su posible relación con procesos ambientales, como la formación de nubes.
Los investigadores consideran que esta tecnología podría ampliar el monitoreo hacia océanos y territorios de difícil acceso.
El siguiente objetivo del equipo será aplicar el sistema en el Ártico para comprender mejor el desplazamiento de estas partículas a grandes distancias.