¿Un oso bilingüe? La historia de Yelle sorprende a científicos y amantes de los animales
¿Un oso bilingüe? La historia de Yelle sorprende a científicos y amantes de los animales

¿Un oso bilingüe? La historia de Yelle sorprende a científicos y amantes de los animales

Un oso polar ha sorprendido al mundo por una habilidad poco común: entender dos idiomas.

Se trata de Yelle, una osa de 20 años que vivía en Quebec, Canadá, y que ahora comienza una nueva etapa en el zoológico de Calgary, donde está aprendiendo inglés sin olvidar el francés.

Este caso ha llamado la atención no solo por lo curioso, sino porque abre nuevas preguntas sobre la capacidad de los animales para adaptarse al lenguaje humano.

Oso que entiende dos idiomas

Yelle pasó gran parte de su vida en el zoológico de Saint-Félicien, en Quebec, donde fue entrenada con comandos en francés. Tras su traslado a Calgary, en Alberta, comenzó a escuchar instrucciones en inglés, lo que llevó a sus cuidadores a trabajar en su adaptación.

Para facilitar el proceso, un miembro del equipo que la cuidaba anteriormente viajó con ella, compartiendo su experiencia con los nuevos encargados. El objetivo es que la transición sea lo más natural posible para el animal.

Actualmente, Yelle convive con otro oso llamado Siku, y ambos están siendo entrenados en inglés. Sin embargo, la diferencia es que ella ya cuenta con una base en francés, lo que la convierte en un caso único.

¿Los animales pueden ser bilingües?

Aunque no fue un objetivo inicial, el caso de Yelle plantea una pregunta interesante: ¿pueden los animales ser bilingües?

Un estudio realizado en 2022 por la Universidad Eötvös Loránd, en Hungría, demostró que cerebros no humanos pueden distinguir entre distintos idiomas. Esto significa que algunos animales pueden reconocer diferencias lingüísticas y responder a ellas.

En particular, investigaciones previas han mostrado que los perros pueden entender órdenes en más de un idioma, lo que refuerza la idea de que esta capacidad no es exclusiva de los humanos.

El caso de Yelle es una muestra de adaptación más que de entrenamiento intencional.

Y también una prueba de que el mundo animal aún tiene mucho por enseñarnos.

Con información de Marca.

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