Microplásticos contaminan animales marinos y afectan los ecosistemas
Microplásticos afectan a distintas especies animales

Microplásticos afectan a distintas especies animales

Los microplásticos ya forman parte de distintos ecosistemas y han sido detectados dentro de animales como cangrejos, pulpos, peces y murciélagos. Nuevas investigaciones muestran que el problema no termina cuando estas partículas llegan al ambiente, pues algunos organismos pueden incorporarlas y modificar su tamaño dentro del cuerpo.

La presencia de estas partículas plantea retos para la conservación de mares, manglares y otros espacios naturales. Además, los estudios revisados por Mongabay Latam señalan una posible relación entre la exposición a microplásticos y condiciones que favorecen la resistencia de algunas bacterias frente a los antibióticos.

Microplásticos llegan a especies de distintos ecosistemas

En el Golfo de Urabá, Colombia, una investigación encontró microplásticos en 91 de 95 cangrejos violinistas analizados. La cantidad de partículas dentro de los animales fue, en promedio, 13 veces mayor que la registrada en el sedimento del manglar.

El estudio también identificó que cerca del 15 por ciento de las microesferas estaban fracturadas dentro de los cangrejos. Este proceso puede generar partículas todavía más pequeñas, que posteriormente podrían regresar al ambiente y permanecer dentro de las cadenas alimentarias.

Asimismo, una investigación realizada en Campeche encontró microplásticos en 89 de 95 pulpos mayas, equivalente al 93.68 por ciento de los ejemplares analizados. Los investigadores relacionan su presencia con diferentes fuentes terrestres y actividades humanas.

Entre ellas aparecen aguas residuales, escurrimientos urbanos, envases, líneas de pesca, turismo y actividades petroleras. La variedad de fuentes demuestra que la contaminación puede llegar al mar desde diferentes puntos.

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El impacto también alcanza a otros organismos

La preocupación aumenta porque los microplásticos pueden incorporarse a diferentes organismos y desplazarse dentro de las cadenas tróficas. Los estudios también han analizado su posible participación en ambientes que favorecen bacterias resistentes a los antibióticos.

La dimensión del problema exige reducir las fuentes de plástico y mejorar la gestión de residuos y aguas residuales. También resulta necesario continuar investigando cómo estas partículas afectan a las especies y a los ecosistemas donde viven.

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