imagen tomada de news.propatiens.com
Después de miles de años congelados, microbios atrapados en el permafrost de Alaska están despertando.
Un estudio publicado en la Journal of Geophysical Research Biogeosciences reveló que estos microbios antiguos, algunos de hasta 40,000 años, pueden reactivarse y transformar materia orgánica en gases de efecto invernadero como dióxido de carbono y metano.
El hallazgo fue realizado por un equipo liderado por Tristan Caro y Sebastian Kopf, de la Universidad de Colorado en Boulder, con el apoyo del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE. UU.
Los investigadores recolectaron muestras en un túnel de permafrost cerca de Fairbanks, donde analizaron su comportamiento al descongelarse.
Al exponer las muestras a temperaturas similares a los veranos cálidos de Alaska, los científicos observaron que, tras meses de calor, los microbios formaron colonias activas capaces de liberar gases que contribuyen al calentamiento global.
Según Caro, el peligro no está en los picos de calor, sino en la prolongación de los veranos árticos:
“Lo que realmente importa es cuánto se alarga la temporada cálida”.
Aunque el proceso de reactivación es lento, el deshielo acelerado podría convertir a estos microbios en un nuevo factor del cambio climático.
En otras palabras, el deshielo no solo libera agua… también podría estar despertando una antigua fuente de emisiones que amenaza el equilibrio del planeta.
Con información de Infobae.
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