Madagascar avanza en uno de sus proyectos ecológicos más ambiciosos: la restauración de un enorme corredor forestal que busca reconectar hábitats fragmentados y proteger a varias especies de lémur amenazadas por décadas de deforestación.
Diversas organizaciones, junto con comunidades locales, trabajan en la recuperación de 150 hectáreas degradadas entre el Parque Nacional Andasibe-Mantadia y la Reserva Especial de Analamazoatra, creando una pasarela verde de seis kilómetros de largo y 500 metros de ancho.
Madagascar apuesta por ciencia y hongos para restaurar sus bosques
El proyecto no solo se enfoca en plantar árboles. Gracias al uso de hongos micorrícicos, se fortalece el suelo y se mejora la absorción de nutrientes en las raíces, aumentando notablemente la supervivencia de los árboles.
Hasta ahora, más de 70 hectáreas ya fueron restauradas con más de 100 especies autóctonas, mientras que la tasa de mortalidad de las nuevas plantas se redujo a solo 4%.
Además, ya se detectó el regreso de familias de lémures de bambú oriental y otras especies, confirmando el impacto positivo del corredor ecológico.
Generar empleo y proteger la biodiversidad
La iniciativa también beneficia a las comunidades rurales, generando empleo para recolectores de semillas, técnicos y vigilantes forestales.
Más de 30 personas trabajan actualmente en el proyecto, que además impulsa mejoras sociales como la construcción de infraestructura médica local.
Aunque expertos recuerdan que la reforestación no reemplaza completamente a los bosques primarios, sí representa una herramienta crucial para recuperar ecosistemas dañados y frenar la pérdida de biodiversidad.
Con metas trazadas hasta 2027, Madagascar busca convertir este corredor verde en un modelo internacional de conservación, combinando ciencia, desarrollo social y protección ambiental.