imagen tomada de nationalgeographic.com
Un reciente estudio científico está cambiando la forma en la que se entiende la homosexualidad en primates.
Investigadores del Imperial College London publicaron en la revista Nature Ecology & Evolution un análisis que sugiere que estas conductas no solo son comunes en la naturaleza, sino que forman parte de una estrategia de supervivencia que se ha mantenido durante al menos 40 millones de años.
La investigación señala que este tipo de comportamientos sexuales ofrecen beneficios sociales clave, lo que explicaría por qué se han conservado a lo largo de la evolución, no solo en simios, sino también en otras especies de mamíferos.
Hasta ahora, la homosexualidad ha sido documentada en más de mil 500 especies animales.
En este estudio, los científicos analizaron datos de 491 especies para rastrear el origen evolutivo de estas conductas y entender su función dentro de los grupos sociales.
De acuerdo con Vincent Savolainen, biólogo y autor principal de la investigación, la diversidad en el comportamiento sexual es algo habitual en la naturaleza y cumple un rol tan relevante como la crianza, la búsqueda de alimento o la defensa frente a depredadores. En contextos de estrés ambiental y recursos limitados, estas interacciones ayudan a los grupos a mantenerse unidos y a manejar situaciones adversas.
El estudio destaca que las relaciones homosexuales entre primates funcionan como una herramienta flexible para reforzar vínculos, reducir conflictos internos y crear alianzas duraderas. Estas conductas son especialmente frecuentes en especies donde existen grandes diferencias físicas entre machos y hembras y jerarquías sociales estrictas.
Un ejemplo claro son los gorilas de montaña, donde la alta competencia y la presión social hacen que este tipo de interacciones ayuden a disminuir tensiones.
No obstante, el eje central de la investigación fue la observación, durante ocho años, de macacos rhesus en Puerto Rico.
En estos simios, los descendientes de individuos con conductas homosexuales mostraron una probabilidad 6% mayor de repetirlas en la adultez.
Además, los investigadores detectaron que los machos que establecen estos vínculos suelen alcanzar una posición social más favorable dentro del grupo, lo que indirectamente mejora su acceso a la reproducción.
Esto sugiere que la selección natural habría favorecido este rasgo conductual por los beneficios sociales que aporta.
Aunque los científicos advierten sobre el riesgo de extrapolar estos hallazgos directamente a los humanos, subrayan que la homosexualidad humana tiene características propias que no pueden explicarse únicamente a partir de lo observado en otras especies.
Aun así, el estudio refuerza la idea de que la diversidad sexual es una parte profunda y antigua de la historia evolutiva.
Con información de National Geographic.
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