México 13 julio._ En el Caribe mexicano ocurre una catástrofe de dimensiones nunca vistas que está llevando a la extinción de los corales nacionales en esa región. De 2018 a 2019 se presentó el pico de esta afección, la cual daña al 90 por ciento de estas estructuras calcáreas, entre ellas corales de pilar, de laberinto y de cerebro, alertó el investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM, Lorenzo Álvarez Filip.
La causa es la Enfermedad de pérdida de tejido en los corales duros (SCTLD, por las siglas en inglés de Stony coral tissue loss disease), padecimiento contagioso y creciente, cuyo patógeno aún se desconoce. Pero está asociada a la intensa actividad humana en la región, con hoteles, muelles, aguas residuales y su pobre tratamiento, presencia de nutrientes y sedimentos que estresan el ecosistema, advirtió el científico adscrito a la Unidad de Sistemas Arrecifales del ICML en Puerto Morelos, Quintana Roo.
Recientemente Álvarez Filip y sus colegas publicaron un estudio sobre la situación de los corales en el Caribe mexicano, en la revista científica Communications Biology.
“La Enfermedad de pérdida de tejido en los corales duros es muy agresiva, puede matar colonias de coral en cuestión de días o pocas semanas, es muy virulenta y puede contagiar grandes cantidades de individuos o de colonias de coral en muy poco tiempo”, explicó.
En menos de un año tenemos la enfermedad expandida a lo largo del Caribe mexicano. En el mar Caribe existen aproximadamente 50 especies de coral. Esta enfermedad atacó a la mitad de ellas, es decir, de 20 a 25. Es letal y está cambiando la ecología, dinámica y servicios ecosistémicos que recibimos de los arrecifes.
Los corales duros son los constructores de arrecife, así que al ir creciendo van acumulando carbonato de calcio, que es básicamente una roca que toma diferentes morfologías de acuerdo con la especie de que se trate.
Además, bordean las costas del Caribe y de otras regiones tropicales del planeta. “Desde el punto de vista económico los arrecifes brindan protección a la costa, pues son una barrera natural. Desde el ecológico brindan refugio a una gran cantidad de especies (algunas de importancia comercial, como muchos peces). Además, al irse deshaciendo el carbonato de calcio de la roca, están generando las arenas blancas”, detalló el experto.
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