imagen tomada de aristeguinoticias.com
El CJNG no solo ha sido protagonista de la violencia ligada al narcotráfico en México, también está dejando una huella ambiental profunda que se extiende por varios países de América Latina. Investigaciones recientes muestran que las operaciones del grupo criminal van más allá del tráfico de drogas y afectan ecosistemas, economías locales y comunidades enteras.
La violencia se intensificó recientemente tras un operativo militar en el sur de Jalisco que terminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación. Como respuesta, el grupo desató ataques y bloqueos en distintas zonas del país, con un saldo de más de 60 víctimas.
Sin embargo, el impacto del cártel no se limita a la violencia directa.
Diversas investigaciones periodísticas, entre ellas las realizadas por Mongabay Latam, documentan cómo las actividades del cártel afectan a comunidades pesqueras en Jalisco y la costa del Pacífico mexicano. Miles de pescadores viven entre la pobreza, la extorsión y el riesgo constante, mientras los mares son utilizados como rutas para el narcotráfico.
En tierra firme, el crecimiento del cultivo de aguacate también ha provocado una pérdida significativa de bosques. Imágenes satelitales muestran la expansión de plantaciones en zonas forestales, un negocio en el que operan mafias que se identifican como parte del CJNG.
El daño no termina ahí. Según la Agencia de Investigación Ambiental, más de 200 toneladas de mercurio han sido traficadas desde México hacia la Amazonía de Perú, Bolivia y Colombia. Este metal se utiliza en la minería ilegal y contamina ríos, suelos y comunidades indígenas.
La expansión del cártel también alcanza a otros países. En Ecuador, por ejemplo, bandas asociadas al CJNG controlan puertos estratégicos. En Puerto Bolívar, más del 70 % de los pescadores artesanales paga extorsiones para poder trabajar. Quienes se niegan enfrentan amenazas, robos, desapariciones e incluso asesinatos.
Entre los grupos vinculados al cártel se encuentra Los Lobos, que mantiene control sobre actividades ilícitas en el puerto y extiende la influencia del narcotráfico mexicano en la región.
Este panorama revela que el problema no solo es de seguridad. El avance del CJNG también representa una crisis ambiental y social que afecta a ecosistemas, economías locales y comunidades en varios países.
La historia del cártel demuestra que el crimen organizado puede transformar territorios completos, no solo mediante la violencia, sino también a través del deterioro del entorno natural del que dependen miles de personas.
Con información de Aristegui noticias.
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