imagen tomada de nationalgeographicla.com
El cambio climático ya no solo afecta glaciares o huracanes: también está poniendo en riesgo una de las bebidas más consumidas del planeta. Un análisis reciente revela que los principales países productores de café enfrentan cada vez más días de calor perjudicial para los cultivos.
La investigación, difundida por la organización Climate Central, calcula que los cinco mayores productores (Brasil, Vietnam, Colombia, Etiopía e Indonesia) experimentan en promedio 144 días al año con temperaturas dañinas para los cafetales.
De esos, 57 días se atribuyen directamente al calentamiento global.
Las dos especies que dominan la producción mundial, arábica y robusta, son sensibles al aumento térmico. El arábica sufre cuando la temperatura supera los 25 °C y el robusta cuando pasa de los 30 °C. Por eso, el análisis se centró en los días que superan este último umbral.
La doctora Kristina Dahl, vicepresidenta científica del estudio, explica que el objetivo fue comparar las temperaturas actuales con las que existirían en un mundo sin calentamiento global. Los resultados muestran que el impacto ya es tangible en las zonas productoras.
En Brasil, responsable del 37% del café mundial, se registran unos 178 días al año con calor perjudicial, de los cuales 70 están vinculados al cambio climático. Solo en Minas Gerais, su principal región cafetera, se contabilizan decenas de días adicionales de calor extremo.
En Colombia, segundo gran productor latinoamericano, se alcanzan 119 días muy cálidos al año, con 48 relacionados con el calentamiento global.
El estudio también señala que varios países centroamericanos presentan incrementos importantes de días de calor asociados al cambio climático. Encabezan la lista El Salvador y Nicaragua, seguidos por Jamaica, Honduras, Guatemala, México, Costa Rica y Perú.
El impacto llega en un momento delicado para el mercado del café, que ya es volátil. Los precios alcanzaron máximos recientes y factores comerciales, como aranceles a las importaciones brasileñas en Estados Unidos, también han presionado al alza los costos.
A esto se suma otro problema: los pequeños productores, que representan cerca del 80% de los caficultores del mundo, apenas reciben una fracción mínima del financiamiento necesario para adaptarse al clima cambiante.
Aunque algunos territorios podrían volverse aptos para cultivar café en el futuro, los expertos advierten que esto ocurriría a costa de que los países históricamente cafeteros pierdan sus condiciones ideales.
Entre las posibles soluciones están reducir el uso de combustibles fósiles y aplicar medidas de adaptación agrícola, como plantar árboles de sombra o mejorar la salud del suelo.
Por ahora, el mensaje es claro: si las temperaturas siguen subiendo, el ritual del café matutino podría volverse cada vez más incierto.
Con información de El País.
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