imagen tomada de iagua.es
El cambio climático no solo altera temperaturas y lluvias: también está poniendo en riesgo los acuíferos de Brasil, una de las mayores reservas de agua dulce del planeta.
Investigadores advierten que la recarga natural de estos sistemas subterráneos está disminuyendo, lo que podría comprometer el acceso al agua de más de 112 millones de personas en el país.
Un estudio de la Universidad de São Paulo (USP) y el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) revela que las variaciones en las lluvias y el aumento de la temperatura están reduciendo la capacidad de los acuíferos para reponerse.
Y es que las temperaturas podrían subir entre 1 °C y 3,6 °C hacia finales de siglo
En algunas zonas, como el Sistema Acuífero Bauru-Caiuá, la pérdida de recarga alcanzaría casi el 28%, mientras que otras reservas clave como Guaraní, Furnas o Serra Geral también verían descensos preocupantes.
El cambio en el patrón de precipitaciones es otro de los grandes problemas.
Aunque en ciertos lugares el volumen de lluvia se mantenga, esta se concentra en lapsos cortos, favoreciendo el escurrimiento superficial y evitando que el agua se filtre al subsuelo.
Según los expertos, en algunas regiones la recarga podría caer hasta 666 milímetros al año, lo que impactaría tanto en ciudades como en zonas agrícolas.
El tema cobra aún más relevancia con la próxima COP30, que se celebrará en noviembre en Belém, donde el agua y la protección de ecosistemas estarán entre los puntos clave de debate.
Pese a la gravedad del escenario, los acuíferos siguen sin ocupar un lugar central en las políticas públicas.
“Cuando hablamos de cambio climático pensamos en ríos o bosques, pero rara vez en aguas subterráneas”, señaló el investigador Ricardo Hirata, autor del estudio.
El informe propone estrategias como la recarga gestionada de acuíferos, que consiste en infiltrar agua de lluvia o incluso aguas residuales tratadas directamente al subsuelo mediante sistemas planificados.
Esta técnica ya se aplica en ciudades como Madrid y podría ayudar a recuperar parte del volumen perdido.
En Brasil, más de la mitad de los municipios depende de aguas subterráneas, con cerca de 5 millones de pozos activos que abastecen sobre todo a la agricultura y la industria.
La reducción de su recarga natural pone en alerta a especialistas, quienes piden medidas inmediatas para proteger estos recursos.
El mensaje es claro: sin acción, los acuíferos de Brasil podrían dejar de ser el salvavidas que históricamente ha permitido enfrentar sequías prolongadas.
Con información de Infobae.
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