imagen tomada de manomano.es
Planear el huerto puede marcar la diferencia entre una cosecha irregular y un espacio lleno de vida durante todo el año. El calendario de siembra 2026 es una guía práctica para saber qué plantar, en qué momento hacerlo y qué tareas conviene anticipar para aprovechar mejor el clima y reducir errores comunes.
Aunque cada región tiene condiciones distintas, entender el año agrícola como un ciclo completo permite tomar mejores decisiones.
Un calendario no es una regla estricta, sino una herramienta flexible que se adapta a la altitud, el microclima y la experiencia de cada horticultor.
De enero a febrero, el huerto entra en una etapa clave de preparación.
Aunque parece un periodo de poca actividad, el invierno es ideal para trabajar el suelo, agregar composta madura y planear rotaciones.
En zonas templadas y frías se pueden sembrar hortalizas resistentes como lechuga, espinaca, acelga, arúgula, cebolla y ajo. El crecimiento es más lento, pero suele dar plantas más fuertes y sabrosas.
También es buen momento para iniciar semilleros protegidos.
Entre marzo y mayo llega el verdadero inicio del año productivo.
Con temperaturas en aumento y días más largos, el huerto entra en plena actividad.
Aquí se siembran cultivos como jitomate, chile, pimiento, calabaza, pepino, maíz y frijol, siempre cuidando que el riesgo de heladas haya pasado.
Las tareas principales incluyen trasplantes, tutorados tempranos y control preventivo de plagas. Una buena instalación en primavera define la resistencia de las plantas durante el resto del año.
De junio a agosto, el calor acelera el crecimiento, pero también exige más cuidados. Se pueden sembrar cultivos de ciclo corto como rábano, ejote, cilantro y albahaca, mientras continúan las cosechas principales.
El riego eficiente, el acolchado y, en algunos casos, la sombra parcial son fundamentales. Un manejo constante permite que el huerto siga produciendo sin agotarse antes de tiempo.
Entre septiembre y noviembre, el huerto vive una segunda oportunidad. Las temperaturas bajan y el estrés térmico disminuye, lo que favorece cultivos más estables.
Es una buena época para sembrar hojas verdes, brócoli, coliflor, zanahoria, rábano y betabel. Las labores se enfocan en limpiar camas, hacer siembras escalonadas y preparar el huerto para el invierno.
Más allá de lo que se siembra cada mes, hay trabajos constantes: observar las plantas, ajustar el riego según la estación y fertilizar de forma gradual. Regar o abonar en exceso suele ser más perjudicial que beneficioso.
Planear el huerto para 2026 no significa controlar el clima, sino estar mejor preparados para adaptarnos a él. Cada año el huerto enseña a avanzar con paciencia, y el próximo ciclo no será la excepción.
Con información de Meteored.
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