Las botellas desechadas pueden convertirse en algo más que residuos. El artista y ecologista británico Richart “Rishi” Sowa lo demostró en México al construir una isla flotante de plástico capaz de sostener una vivienda, vegetación y distintos sistemas sustentables.
El proyecto, llamado Joysxee Island, se ubicó frente a Isla Mujeres, Quintana Roo. Su estructura llegó a abarcar cerca de 743 metros cuadrados y utilizó más de 150 mil botellas de plástico como soporte.
Una isla flotante de plástico hecha con residuos
Sowa colocó botellas cerradas dentro de redes para formar módulos flotantes. Después añadió tarimas, madera, arena y tierra hasta conseguir una superficie donde podían crecer diferentes especies vegetales.
Además, la isla llegó a tener una casa de tres niveles con habitaciones, cocina, regadera y sanitario ecológico. También incorporó paneles solares, captación de lluvia, conexión a internet y espacios destinados al cultivo.
Los manglares tuvieron una función particular. Sus raíces atravesaban las redes y ayudaban a mantener unidos algunos componentes de la plataforma. Así, la vegetación formaba parte del concepto constructivo y no solamente del paisaje.
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El reciclaje llevado a otra escala
Joysxee Island también incorporó estanques, una caída de agua alimentada mediante energía solar y un electrodoméstico que aprovechaba el movimiento de las olas. Estas soluciones buscaban reducir la dependencia de recursos externos.
Sin embargo, la historia también muestra los límites de este tipo de construcciones. Las tormentas deterioraron progresivamente la plataforma y las autoridades locales solicitaron retirar sus restos en 2019. Actualmente, Joysxee Island ya no existe.
El experimento tampoco fue el primero de Sowa. Su anterior Spiral Island utilizó alrededor de 250 mil botellas y terminó destruida por el huracán Emily en 2005. Joysxee representó posteriormente un nuevo intento de desarrollar una vivienda flotante mediante materiales recuperados.