Aprovechamiento del sargazo en el Caribe mexicano
Sargazo pasa de residuo costero a materia prima sostenible

Sargazo pasa de residuo costero a materia prima sostenible

Las toneladas de sargazo que llegan al Caribe mexicano representan una amenaza para ecosistemas, fauna marina y comunidades costeras. Sin embargo, empresas y emprendedores de Quintana Roo han comenzado a transformar esta macroalga en materiales de construcción, fertilizantes, biogás, cosméticos y otros productos.

El problema mantiene dimensiones extraordinarias. Cerca de 27 millones de toneladas capaces de reproducirse fueron detectadas en el Atlántico, el Caribe y el golfo de México durante julio, según el Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida.

México prepara una estrategia de 2,000 millones de pesos para enfrentar las acumulaciones, con embarcaciones de la Secretaría de Marina que recolectarán el alga antes de que alcance las playas y una mayor participación de empresas.

Sargazo encuentra nuevos usos en la construcción

Una de las alternativas surgió con el llamado sargacreto. Grupo Dakatso desarrolló este material para fabricar banquetas, vialidades, bancas y arrecifes artificiales. Su proceso incluye recolectar, lavar, triturar y deshidratar el alga antes de incorporarla a la mezcla. Cada bloque requiere entre 40 y 45 kilos.

Blue-Green México desarrolló otra opción, el sargablock, compuesto por 40% de alga molida y 60% de materiales orgánicos. Estos bloques ya han servido para construir y donar viviendas en Puerto Morelos.

La innovación también llegó al campo. Carbonwave comercializa Sarga Agriscience, un extracto agrícola que permite disminuir hasta 30% el requerimiento de nitrógeno en determinados cultivos. La compañía lo exporta a mercados como Estados Unidos, Colombia y Ecuador.

Nopalimex, por su parte, patentó un proceso para producir biogás después de retirar sal, arena, microplásticos y metales pesados. Quintana Roo cuenta con una planta piloto que combina el alga con lodos y recibió una inversión superior a 14 millones de pesos.

Del residuo costero a productos de consumo

Las posibilidades abarcan también bienes cotidianos. Sargazo Sandals fabrica calzado biodegradable mediante un biomaterial obtenido después de lavar, deshidratar y pulverizar las algas. La producción de 100 pares requiere aproximadamente 400 kilos.

EcoColor, iniciativa creada por cinco universitarias e investigadores, combina esta materia prima con papel reciclado para elaborar lápices y colores. Su producción alcanza entre 120 y 150 unidades semanales.

Carbonwave también obtiene un emulsificante para productos de cuidado personal y desarrolla alternativas como cuero vegano y telas no tejidas, aunque estos materiales todavía permanecen en fase de desarrollo.

Estas soluciones no eliminan el problema ambiental. La recolección y transformación requieren controles para retirar contaminantes y evitar daños adicionales a los ecosistemas. También persisten desafíos regulatorios y dificultades para ampliar la producción.

Aun así, aprovechar esta biomasa puede disminuir parte de los residuos acumulados, generar actividades económicas y reducir el desperdicio. La prioridad sigue siendo enfrentar las causas y consecuencias de las arribazones masivas, mientras la economía circular ofrece una vía complementaria para convertir parte del material recolectado en nuevos recursos.

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