Hidrógeno verde impulsa nuevas opciones de energía limpia y reducción de emisiones en Argentina
Hidrógeno verde abre nuevas oportunidades para la energía limpia

Hidrógeno verde abre nuevas oportunidades para la energía limpia

El viento de la Patagonia puede convertirse en algo más que electricidad. Argentina encuentra en el hidrógeno verde una oportunidad para aprovechar sus recursos renovables y desarrollar soluciones destinadas a sectores difíciles de descarbonizar.

Esta alternativa se obtiene mediante electrólisis, un proceso que separa el hidrógeno y el oxígeno presentes en el agua. Cuando la electricidad utilizada procede de fuentes renovables, como energía eólica o solar, la producción evita las emisiones directas asociadas al uso de combustibles fósiles.

Hidrógeno verde busca transformar industrias

Su potencial resulta especialmente relevante para actividades donde la electrificación directa presenta mayores dificultades. Entre ellas aparecen la industria pesada, la producción de fertilizantes, el transporte de larga distancia y otros procesos industriales.

Además, Argentina cuenta con condiciones renovables favorables. La Patagonia posee importantes recursos eólicos y Río Negro busca aprovecharlos para impulsar proyectos capaces de generar actividad productiva e inversión alrededor de esta tecnología.

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El desafío está en llevarlo a gran escala

El desarrollo todavía enfrenta obstáculos importantes. Producir hidrógeno renovable continúa siendo más costoso que obtenerlo mediante combustibles fósiles en muchas regiones. También requiere infraestructura para almacenamiento, transporte y utilización.

Asimismo, la expansión mundial avanza con cautela. La capacidad instalada de electrólisis superó los 4 GW en 2025, después de duplicarse durante ese año. Más de 2.5 GW adicionales estaban en construcción para comenzar operaciones en 2026; Por otro lado, la producción limpia todavía representa una fracción pequeña del mercado. La demanda mundial de hidrógeno superó 100 millones de toneladas en 2025, mientras la demanda de hidrógeno de bajas emisiones se acercó a un millón de toneladas.

El escenario muestra tanto el potencial como la distancia pendiente. En 2026, el hidrógeno de bajas emisiones representa apenas algo más del uno por ciento de la producción mundial estimada, aunque nuevos proyectos buscan ampliar su participación.

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