Escuchar el océano puede convertirse en una poderosa herramienta para proteger su biodiversidad. México participará en un proyecto científico que seguirá a las ballenas de Rice mediante monitoreo acústico en el Golfo de México, donde esta especie enfrenta un riesgo crítico de desaparición.
La iniciativa reunirá durante cinco años, entre 2026 y 2030, a especialistas de México y Estados Unidos. El objetivo será conocer mejor la distribución, movimientos y comportamiento de estos mamíferos mediante instrumentos capaces de registrar sus vocalizaciones bajo el agua.
Ballenas de Rice bajo vigilancia acústica
El monitoreo acústico pasivo permite estudiar cetáceos sin perseguirlos constantemente con embarcaciones. Los dispositivos registran sonidos durante largos periodos y ayudan a identificar zonas utilizadas por las ballenas en diferentes momentos.
Además, investigaciones publicadas en 2024 confirmaron vocalizaciones de ballenas de Rice en aguas mexicanas. Los registros fueron obtenidos durante 680 días y detectaron llamadas en 15 por ciento de las jornadas analizadas.
La información cambió la percepción sobre su distribución. También confirmó que estos animales utilizan aguas estadounidenses y mexicanas, haciendo necesaria una estrategia de conservación que considere todo el Golfo de México.
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Ciencia para un Golfo de México sustentable
La red acústica permitirá obtener información constante incluso cuando las condiciones dificulten las observaciones desde barcos o aviones. Asimismo, los datos pueden ayudar a reconocer hábitats importantes y orientar futuras medidas de protección; Por otro lado, las ballenas enfrentan amenazas relacionadas con colisiones de embarcaciones, contaminación, ruido submarino y actividades energéticas. Comprender dónde permanecen resulta fundamental para reducir esos riesgos.
La cooperación científica también fortalece una visión sustentable del Golfo de México. Proteger especies amenazadas significa conservar ecosistemas que sostienen biodiversidad, comunidades costeras y actividades económicas.
Estimaciones científicas recientes sitúan a la población de ballenas de Rice por debajo de 100 ejemplares. Su reducido número convierte cada nuevo registro acústico en información valiosa para comprender y proteger una de las ballenas más amenazadas del planeta.