Las olas de calor no solo están elevando las temperaturas en tierra. Los científicos advierten que los océanos atraviesan uno de los periodos más cálidos registrados, una situación que intensifica fenómenos meteorológicos extremos, acelera el aumento del nivel del mar y pone en riesgo ecosistemas marinos en distintas regiones del planeta.
Mientras varias ciudades de Estados Unidos y Europa enfrentan temperaturas históricas, los especialistas señalan que el calentamiento del mar desempeña un papel cada vez más importante en la frecuencia e intensidad de estos eventos.
Los océanos alcanzan temperaturas sin precedentes
De acuerdo con el Servicio de Cambio Climático Copernicus, junio fue el mes más cálido registrado para los océanos a nivel mundial. Cerca del 40% de la superficie marina experimenta actualmente una ola de calor, con zonas del Mediterráneo y el Pacífico que superan en más de 10 grados Fahrenheit sus temperaturas habituales.
Los investigadores explican que los océanos absorben más del 90% del exceso de calor generado por los gases de efecto invernadero. Ese proceso no solo eleva la temperatura del agua, sino que también modifica el intercambio de calor y humedad con la atmósfera, favoreciendo olas de calor, lluvias intensas, ciclones y otros fenómenos extremos.
Estudios recientes incluso estiman que al menos una de cada cinco olas de calor terrestres tiene su origen en el calentamiento del océano.
El cambio climático amplifica los riesgos
Especialistas relacionan las recientes olas de calor en Europa con las altas temperaturas registradas en el mar Mediterráneo. De igual forma, las aguas excepcionalmente cálidas frente a la costa del Golfo de Florida habrían contribuido al aumento de las temperaturas y la humedad en esa región.
Los científicos también advierten que el calentamiento oceánico provoca la expansión térmica del agua, uno de los factores responsables del incremento del nivel del mar. Esto aumenta el potencial destructivo de tormentas y ciclones al facilitar inundaciones costeras más severas.
A este escenario se suma la evolución de un nuevo episodio de El Niño en el océano Pacífico. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estima un 81% de probabilidad de que este fenómeno se convierta en uno de los más intensos registrados.
Los expertos prevén que el fortalecimiento de El Niño mantenga elevadas las temperaturas globales durante los próximos meses y aumente la intensidad de lluvias, sequías y ciclones en diferentes regiones del mundo. Aunque aún no existe evidencia concluyente de que el cambio climático haga más fuertes los episodios de El Niño o La Niña, sí existe consenso en que un planeta más cálido potencia sus efectos.