Bosque con partículas de ADN ambiental utilizadas para reconstruir 34 años de biodiversidad
El ADN del aire revela 34 años de historia en los bosques

El ADN del aire revela 34 años de historia en los bosques

El aire puede guardar mucho más que partículas y polen. Un equipo internacional de científicos descubrió que también conserva rastros de ADN de plantas, animales, hongos y microorganismos, lo que permitió reconstruir más de tres décadas de cambios en la biodiversidad de un bosque boreal en Suecia.

La investigación analizó filtros de aire recolectados durante 34 años en una estación ubicada al norte del Círculo Polar Ártico. Aunque originalmente fueron instalados para detectar posibles partículas radiactivas, los científicos comprobaron que también almacenaban ADN ambiental capaz de revelar cómo evolucionó el ecosistema con el paso del tiempo.

ADN ambiental abre una nueva etapa para estudiar los bosques

Los investigadores secuenciaron el material genético contenido en 380 filtros atmosféricos, recolectados entre 1974 y 2008. Gracias a esta información identificaron la presencia de plantas, hongos, animales y microorganismos sin necesidad de observarlos directamente en el bosque.

El estudio confirmó que el ADN transportado por el aire refleja con precisión los cambios registrados durante décadas mediante monitoreos de campo. Además, permitió detectar señales del deterioro ecológico asociado al manejo forestal, como el incremento desproporcionado de pinos y la disminución de otros organismos que forman parte del equilibrio natural.

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El aire podría convertirse en un archivo natural del planeta

Los resultados muestran que el aire funciona como un enorme archivo biológico al transportar polen, esporas, células, pelos, fragmentos de hojas y otras partículas que contienen ADN. Ese material permanece almacenado en los filtros durante años y puede reconstruir la historia completa de un ecosistema.

Este avance abre nuevas posibilidades para monitorear la biodiversidad, evaluar el impacto del cambio climático y diseñar estrategias de conservación con mayor precisión. Los investigadores consideran que reutilizar archivos atmosféricos existentes podría ofrecer información invaluable sobre la evolución de numerosos ecosistemas alrededor del mundo.

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