El Niño vuelve a encender las alarmas a nivel mundial. Tras registrar temperaturas oceánicas inusualmente altas, expertos advierten que este fenómeno climático podría regresar en los próximos meses y traer consecuencias importantes.
De acuerdo con el observatorio europeo Copernicus, en marzo la temperatura promedio de los océanos alcanzó los 20.97°C, una cifra cercana al récord histórico para ese mes. Aunque es ligeramente menor al dato de 2024, la tendencia sigue en aumento.
El Niño y el aumento histórico de la temperatura
El posible regreso de El Niño preocupa porque no llega solo. Este fenómeno, que implica el calentamiento del océano Pacífico, tiene efectos en cadena que impactan el clima en todo el mundo.
Ya ocurrió recientemente: entre 2023 y 2024, su presencia contribuyó a que esos años fueran los más cálidos registrados en la historia.
Ahora, con temperaturas oceánicas elevadas y el debilitamiento de La Niña (su contraparte más fría), los especialistas consideran probable una transición hacia este nuevo episodio.
Incluso, la Organización Meteorológica Mundial estima un 40% de probabilidad de que ocurra antes de julio.
El Niño y sus efectos en el planeta
Las consecuencias van más allá del calor. El aumento de la temperatura en los océanos provoca que el agua se expanda, elevando el nivel del mar.
También intensifica fenómenos como lluvias extremas, ciclones y olas de calor marinas que afectan directamente a los corales y la vida marina.
En paralelo, el hielo del Ártico continúa en niveles mínimos históricos, lo que refleja el impacto acumulado del cambio climático.
En tierra firme, marzo ya se posiciona como uno de los meses más cálidos registrados, con temperaturas 1.48°C por encima de la era preindustrial.
Todo apunta a un escenario claro: si El Niño regresa, el planeta podría enfrentar condiciones aún más extremas.
Y aunque el fenómeno es natural, su combinación con el cambio climático lo convierte en un reto cada vez más urgente.
Con información de Semana.