Las olas de calor ya no vienen solas, y eso es justo lo que más preocupa a los científicos.
Un nuevo estudio advierte que, hacia finales de este siglo, estos episodios combinados con sequías podrían multiplicarse por cinco si no cambian las políticas climáticas actuales.
El escenario no es menor. Esta combinación extrema podría afectar a casi el 28% de la población mundial, es decir, alrededor de 2,600 millones de personas.
Olas de calor y sequías: una combinación peligrosa
Cuando las olas de calor coinciden con sequías, el impacto se vuelve mucho más severo. No solo se trata de temperaturas altas, sino de un efecto acumulado que golpea varios frentes al mismo tiempo.
Esta combinación pone en riesgo la producción de alimentos, complica el acceso al agua, incrementa la mortalidad y eleva las probabilidades de incendios forestales. Es, en pocas palabras, una tormenta perfecta.
Además, ambos fenómenos se alimentan entre sí. A mayor calor, más sequía; y a mayor sequía, más calor. Este círculo intensifica los efectos y los vuelve más difíciles de controlar.
El futuro del planeta
La investigación fue desarrollada por la Universidad Oceánica de China y el Instituto Alfred Wegener de Alemania.
Para llegar a estas conclusiones, los expertos realizaron 152 simulaciones con distintos modelos climáticos y escenarios futuros.
Los datos muestran que, entre 2001 y 2020, se registraron en promedio cuatro eventos combinados por año, el doble que en la era preindustrial. Pero lo más alarmante es lo que viene.
Para la década de 2030, ya se espera que el 6.6% de la población esté expuesta a estos extremos. Y hacia finales de siglo, estos eventos podrían repetirse hasta diez veces al año, con una duración aproximada de dos semanas.
El impacto no será igual para todos. Los países tropicales con menos recursos serán los más afectados, a pesar de ser los que menos han contribuido al calentamiento global.
Los científicos son claros: si se reducen las emisiones, aún es posible evitar que millones de personas enfrenten estas condiciones extremas. Pero si todo sigue igual, el clima del futuro será mucho más hostil que el de hoy.
Con información de Atresmedia.