Amazonía en alerta: incendios liberan hasta tres veces más carbono de lo previsto
Amazonía en alerta: incendios liberan hasta tres veces más carbono de lo previsto

Amazonía en alerta: incendios liberan hasta tres veces más carbono de lo previsto

Los incendios forestales en la Amazonía están generando un impacto mucho mayor del que se pensaba.

Un nuevo estudio revela que, durante 2024, las emisiones de carbono fueron hasta tres veces superiores a las estimaciones de los modelos científicos más avanzados.

La investigación, basada en observaciones satelitales, señala que la región vivió su temporada de incendios más intensa en dos décadas. Este fenómeno no solo afectó la selva amazónica, sino también al Cerrado, una de las sabanas más biodiversas del planeta.

Los expertos advierten que los modelos actuales están subestimando la cantidad real de gases liberados, lo que pone en duda los cálculos globales sobre cambio climático.

Incendios forestales en la Amazonía superan cálculos científicos

Gracias al satélite Sentinel-5P y su instrumento Tropomi, los científicos pudieron medir emisiones de monóxido de carbono y estimar el impacto total. Solo en agosto y septiembre de 2024, se detectaron entre 28 y 62 millones de toneladas de este gas.

Gran parte de estas emisiones provino de incendios de sotobosque, que queman vegetación baja sin destruir completamente los árboles. Este tipo de fuego es más difícil de detectar y suele quedar fuera de los cálculos tradicionales.

El estudio indica que las emisiones podrían ser entre un 150% y 300% mayores a lo estimado. Además, el humo alcanzó niveles sin precedentes, afectando la calidad del aire en amplias zonas de Sudamérica.

Impacto ambiental y retos para el futuro

El aumento de incendios está ligado al calentamiento global, con factores como temperaturas más altas, menos lluvias y cambios en los ciclos climáticos.

En 2024, Brasil registró más de 140 mil focos de incendio, mientras que millones de personas estuvieron expuestas a niveles peligrosos de contaminación durante más de 150 días.

Las consecuencias también alcanzan la biodiversidad y las comunidades locales. Ejemplo de ello es la reducción en el nacimiento de especies como la tortuga charapa y la disminución de caudales en ríos amazónicos.

Los científicos advierten que, si continúa la deforestación y el cambio climático, la Amazonía podría perder hasta el 38% de su cobertura forestal este siglo.

Este escenario obliga a replantear modelos, políticas y estrategias para enfrentar una crisis que ya supera las previsiones.

Con información de Infobae.

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