imagen tomada de es.123rf.com
Con una camioneta llena de pequeños pinos y un corazón lleno de convicción, Noé Celeste, de Temoaya, Estado de México, ha iniciado un viaje que va más allá de kilómetros: recorrer todo México para regalar árboles y despertar conciencia ambiental.
Su misión es clara y poderosa: entregar a cada persona un árbol y motivarla a cuidarlo, recordando que proteger la naturaleza es un legado para las generaciones futuras.
“La intención es fomentar la cultura de cuidar un arbolito. Hay que dejar algo para los que vienen, así como los que estamos ya nos lo dejaron…”, explica Noé.
Los pinos que reparte han sido cultivados por él y su familia durante año y medio.
Cada uno, de apenas 10 centímetros, lleva paciencia, dedicación y la esperanza de multiplicar la vida verde en patios, jardines, oficinas o cualquier rincón dispuesto a recibirla.
Entre ellos, destaca un injerto especial de dos pinos capaz de crecer tanto en sombra como en sol, adaptándose a distintos ambientes.
“Es como una sonrisa: lo haces y se contagia”, dice Noé.
Las reacciones de quienes reciben los árboles no se hacen esperar.
María Flores comenta: “Qué acción tan más bonita y brillante. Vamos a llevar a nuestros hogares plantitas que nos van a servir”.
Georgina Flores añade: “Me encanta esta preciosa idea que está ayudando a que nuestro mundo se rehabilite”.
Más que repartir plantas, Noé busca sembrar conciencia y demostrar que un gesto pequeño puede convertirse en un cambio profundo.
Su meta es simple y al mismo tiempo enorme: cultivar amor por la naturaleza y combatir, desde lo cotidiano, los efectos del cambio climático.
Con información de UNOTV.
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