Un reciente estudio internacional analizó cómo la contaminación del aire puede influir en el desarrollo de los distintos subtipos de cáncer de pulmón. La investigación fue liderada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), en colaboración con la American Cancer Society (ACS), y aporta nueva información sobre los riesgos asociados a la exposición prolongada a contaminantes atmosféricos.
El cáncer de pulmón se divide principalmente en dos grandes tipos: el microcítico, menos frecuente pero más agresivo y estrechamente ligado al tabaquismo, y el no microcítico, que es el más común.
Tipos de cáncer de pulmón y contaminantes del aire
Dentro del cáncer no microcítico se incluyen subtipos como el adenocarcinoma, el carcinoma escamoso y el carcinoma de células grandes, que se diferencian por el tipo de células afectadas y la zona del pulmón donde se desarrollan.
De acuerdo con el comunicado de ISGlobal, la exposición a partículas finas PM2,5 incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.
Además, el estudio encontró que el dióxido de nitrógeno (NO2) mantiene una relación más fuerte con el adenocarcinoma, mientras que el ozono (O3) se asocia con un mayor riesgo de carcinoma de células grandes.
Por otro lado, los investigadores no identificaron una relación clara entre los contaminantes gaseosos analizados y el cáncer microcítico, uno de los subtipos más relacionados con el consumo de tabaco.
El cáncer de pulmón y la supervivencia tras el diagnóstico
En cuanto a la supervivencia, el análisis no mostró una asociación contundente entre la mayoría de los contaminantes y la esperanza de vida tras el diagnóstico.
Sin embargo, sí se observó una menor supervivencia en personas expuestas a partículas de dióxido de azufre (SO2).
Michelle Turner, investigadora de ISGlobal y autora principal del estudio, señaló que estos hallazgos “refuerzan la importancia de integrar la calidad del aire local en los planes de atención sanitaria”.
Para llevar a cabo la investigación, se analizaron datos de más de 122 mil personas pertenecientes a la cohorte estadounidense Cancer Prevention Study-II de la ACS, con seguimiento desde 1992 hasta 2017. Los participantes actualizaron su información cada dos años, lo que permitió estimar su exposición a contaminantes como PM2,5, PM10, O3, SO2, NO2 y monóxido de carbono (CO).
El investigador Ryan Diver, primer autor del estudio, destacó que estos datos permitieron establecer una relación clara entre la exposición a la contaminación y el riesgo de desarrollar distintos subtipos de cáncer de pulmón, incluso considerando factores como el historial de tabaquismo.