Venecia enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia: el avance del mar podría poner en riesgo su existencia en los próximos siglos si no se toman decisiones urgentes.
Un grupo de ingenieros liderado por el oceanógrafo Piero Lionello, de la Universidad de Salento, analizó posibles soluciones basadas en modelos climáticos. El diagnóstico es claro: las inundaciones son cada vez más frecuentes.
De hecho, de los 28 episodios extremos registrados, 18 han ocurrido en apenas los últimos 23 años.
El límite del sistema actual
Hoy, la ciudad depende de un sistema de barreras móviles que se activa cuando sube el nivel del agua.
Este modelo ha costado alrededor de 6.000 millones de euros, pero los expertos advierten que no será suficiente a largo plazo.
Cuando el mar supere los 1.25 metros de incremento (algo que podría ocurrir antes del año 2300), este sistema perderá eficacia.
Además, los cierres constantes aumentan el riesgo de fallas y obligarían a implementar complejos sistemas de bombeo y tratamiento de aguas.
En pocas palabras: lo que hoy funciona, mañana podría no ser suficiente.
Tres megaproyectos para salvar Venecia
Ante este panorama, los científicos plantean tres alternativas.
La primera opción consiste en construir diques de anillo alrededor de las zonas más importantes. Estos muros, de unos tres metros de altura, protegerían áreas clave incluso con aumentos significativos del nivel del mar. Sin embargo, podrían afectar el paisaje y la conexión natural con la laguna.
La segunda propuesta es más radical: cerrar completamente la laguna con presas permanentes. Esto permitiría resistir subidas de hasta 10 metros, pero implicaría un fuerte impacto ambiental y una inversión superior a los 30.000 millones de euros, además de afectar el puerto.
La tercera opción es la más extrema: trasladar la ciudad. Este escenario implicaría mover población y patrimonio, con un costo estimado de 100.000 millones de euros.
El estudio concluye que, ante el avance del cambio climático, pensar en soluciones radicales ya no es exagerado, sino necesario. Venecia, más que una ciudad, es un símbolo… y su futuro aún está en juego.
Con información de National Geographic.