La naturaleza vuelve a adelantarse a la tecnología. Un insecto que suele pasar desapercibido se ha convertido en la base de una innovación científica con enorme potencial. Investigadores han encontrado en sus alas una estructura perfecta para desarrollar sensores de última generación, más precisos y accesibles.
El hallazgo demuestra, una vez más, que muchas soluciones tecnológicas ya existen fuera de los laboratorios, esperando a ser observadas con otros ojos.
El insecto que inspira sensores de última generación
La protagonista es la cigarra emperatriz (Megapomponia imperatoria). A simple vista, sus alas parecen frágiles y transparentes.
Sin embargo, bajo el microscopio revelan una superficie ordenada de nanopilares, diminutas columnas distribuidas con una regularidad sorprendente.
Reproducir ese patrón con procesos industriales suele ser complejo y costoso.
Por eso, el equipo liderado por Chung-Hung Hong, junto a investigadores de Taiwán, decidió aprovechar directamente esa geometría natural para crear una base destinada a la técnica SERS, un método capaz de detectar cantidades extremadamente pequeñas de moléculas mediante la interacción con la luz.
De un ala de cigarra a una herramienta científica
Para convertir las alas en sensores funcionales, los científicos las limpiaron, recortaron y las recubrieron con capas muy finas de plata. Dependiendo del método utilizado, la plata formó estructuras cilíndricas o cónicas sobre los nanopilares.
La clave estaba en el espacio entre esas estructuras.
Con un recubrimiento de 45 nanómetros aplicado por pulverización catódica, la separación se redujo a apenas 5 nanómetros, creando los llamados “puntos calientes”.
En estas zonas, el campo electromagnético se concentra y amplifica la señal, permitiendo detectar sustancias que antes pasaban inadvertidas.
Las pruebas, realizadas con un láser de 633 nm y una molécula de referencia, confirmaron que este diseño mejora notablemente la señal frente a superficies sin modificar. Aunque las alas naturales no son idénticas entre sí, el enfoque abre una vía prometedora para fabricar sensores más económicos y eficientes, con aplicaciones en medicina, control ambiental e industria.
Con información de Ok diario.