imagen tomada de meteored.mx
Una lagartija en México vuelve a confirmar por qué es uno de los países con mayor biodiversidad del planeta.
Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) lograron identificar una nueva especie de reptil, un hallazgo que refuerza la relevancia del país como territorio megadiverso y marca un hito en el estudio de su fauna.
El descubrimiento es resultado de más de diez años de trabajo científico y de la colaboración entre la UNAM y la Universidad de Arizona. Durante mucho tiempo, esta lagartija fue confundida con otra especie debido a su gran parecido físico, hasta que un análisis detallado permitió reconocer sus diferencias.
La nueva lagartija, bautizada como Gerrhonotus occidentalis, fue considerada durante años parte de la especie Gerrhonotus liocephalus.
Sin embargo, al revisar con mayor precisión su estructura corporal, los científicos detectaron variaciones sutiles en las escamas y en los patrones de coloración que encendieron las alertas.
Las pruebas genéticas y genómicas confirmaron que se trata de una especie distinta, sin relación directa con la anteriormente identificada.
Este proceso no fue sencillo: uno de los principales retos fue la escasez de ejemplares en buen estado, ya que muchos fueron encontrados muertos o incompletos, lo que complicó el diagnóstico taxonómico.
El trabajo de campo se realizó en la Reserva de la Biosfera Chamela-Cuixmala, donde el Instituto de Biología de la UNAM cuenta con una estación científica. En este sitio se recolectaron ejemplares para obtener muestras genéticas, logrando analizar a más de veinte individuos con el paso del tiempo.
Gracias a estos estudios, también se confirmó que la distribución de la especie es más amplia de lo previsto.
Gerrhonotus occidentalis habita en los bosques tropicales caducifolios del occidente de México, específicamente en estados como Nayarit, Sinaloa, Colima, Jalisco, Guerrero y Michoacán, lo que la convierte en una especie endémica.
Se trata de una lagartija robusta, de entre 15 y 20 centímetros de cuerpo, con una cola que puede alcanzar hasta 30 centímetros.
Aunque existe la creencia de que es venenosa por la longitud de su cola, los investigadores aclaran que esto es un mito.
El uso de tecnologías genéticas avanzadas permitió analizar a fondo sus características anatómicas y evolutivas, demostrando cómo la ciencia actual facilita el descubrimiento y la correcta clasificación de nuevas especies. Los especialistas subrayan que, además del trabajo científico, es fundamental fortalecer la educación ambiental para combatir la desinformación y promover la conservación de estos reptiles y de los ecosistemas donde habitan.
Este hallazgo no solo amplía el inventario biológico nacional, también recuerda que incluso hoy, la biodiversidad mexicana sigue guardando secretos por descubrir.
Con información de Meteored.
Un enorme rancho de Montana muestra cómo una propiedad productiva puede incorporar la restauración de…
Vivir y trabajar en la Antártida exige mucho más que soportar temperaturas extremas. La presencia…
Los glaciares suizos perdieron el 5,5% de su volumen de hielo durante 2026, una de…
El sargazo alcanzó niveles extraordinarios en el Caribe durante 2026 y México busca cambiar la…
La naturaleza no funciona al ritmo de las ciudades, las agendas o las necesidades humanas.…
La transición hacia energías limpias también está ocurriendo lejos de las grandes ciudades. En comunidades…