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Latinoamérica, la región más peligrosa para los defensores ambientales

Defender la tierra y el medioambiente en Latinoamérica sigue siendo una tarea de alto riesgo. Según el más reciente informe de Global Witness, en 2024 al menos 120 defensores ambientales fueron asesinados o desaparecieron en la región.

El panorama es alarmante: aunque a nivel mundial la cifra total de homicidios y desapariciones bajó a 146 —la más baja en una década—, Latinoamérica concentró el 82 % de los casos.

Eso la convierte en la zona más peligrosa del planeta para quienes luchan por el territorio.

Colombia, en la cima de una lista trágica para defensores ambientales

Por tercer año consecutivo, Colombia lidera los asesinatos de defensores ambientales con 48 casos.

Le sigue Guatemala, que tuvo un aumento drástico: pasó de 4 a 20 homicidios en solo un año, convirtiéndose en el país con el mayor crecimiento de violencia contra estas personas.

En México, la violencia dejó 18 asesinatos y una desaparición.

Más abajo aparecen Brasil (12), Honduras (5), Nicaragua y Perú (4 cada uno).

También se reportaron casos en Ecuador (3) y en países como Venezuela, Argentina, Chile y República Dominicana (1 cada uno).

Menos asesinatos, pero más hostigamiento

Aunque la cifra global de homicidios bajó, el informe aclara que la violencia no está disminuyendo, solo está cambiando de forma. Ahora se manifiesta en amenazas, campañas de desprestigio, hostigamiento, criminalización y hasta ataques digitales.

“Los ataques no letales también hacen la vida imposible a los defensores, aunque no les arrebaten la vida”, explica Laura Furones, autora principal del informe.

Una violencia que evoluciona

Desde 2012, Global Witness ha registrado 2,253 asesinatos o desapariciones de defensores ambientales en el mundo, y el 72 % ocurrió en Latinoamérica.

El principal motor de estas agresiones sigue siendo el extractivismo: minería, tala, agroindustria y megaproyectos que buscan explotar territorios sin el consentimiento de las comunidades.

En muchos casos, además, aparece el crimen organizado como aliado de intereses económicos y políticos, incrementando la presión sobre territorios indígenas y campesinos.

El informe deja claro que las personas defensoras más vulnerables son indígenas y campesinos, que representan la mayoría de las víctimas.

Su lucha por preservar la tierra y los recursos naturales los coloca en el centro de un conflicto desigual frente a empresas, gobiernos y grupos criminales.

La conclusión es contundente: Latinoamérica es el corazón de la resistencia ambiental, pero también el epicentro de la violencia contra quienes la encabezan.

Con información de Mongabay.

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