Los riesgos geopolíticos encabezan la lista de amenazas que podrían detonar una crisis global en 2026. Así lo advierte el Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), que reúne la visión de analistas y representantes de gobiernos de distintas regiones del mundo.
De acuerdo con el documento, las tensiones entre países, los conflictos armados y la confrontación geoeconómica son hoy el factor con mayor potencial de provocar un impacto global. A corto plazo, también preocupan la desinformación, la polarización social, los fenómenos meteorológicos extremos y la violencia dentro de los Estados.
Riesgos geopolíticos y presión económica mundial
El informe subraya que una escalada en los conflictos geopolíticos podría tener efectos directos en la economía, especialmente en el encarecimiento de los recursos naturales. El Foro advierte que no deben subestimarse las presiones inflacionarias asociadas al aumento de aranceles, ya que podrían generar alzas de precios generalizadas.
Estas tensiones afectarían con mayor fuerza a economías estrechamente vinculadas, como Estados Unidos, Canadá y México.
En el caso mexicano, aunque el contexto internacional influye, los especialistas consultados por el WEF señalan que los principales riesgos internos son la delincuencia y la actividad económica ilícita, la debilidad en servicios públicos y protección social, la recesión económica, la polarización social y el deterioro de la salud y el bienestar.
Del clima extremo a la inteligencia artificial
Si bien la geopolítica domina el panorama inmediato, el Foro Económico Mundial advierte que, en el largo plazo, los riesgos ambientales no podrán seguir ignorándose. En un horizonte de diez años, los fenómenos meteorológicos extremos, la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas encabezan la lista de amenazas globales.
A estos se suman riesgos que hace pocos años no figuraban con tanta fuerza: los tecnológicos. La desinformación y las consecuencias adversas de la inteligencia artificial completan los cinco mayores riesgos a una década. De hecho, el impacto negativo de la IA ha escalado rápidamente en la lista, al pasar del lugar 30 al quinto entre las principales preocupaciones, reflejando la inquietud por sus efectos en el empleo, la cohesión social y la seguridad.
El ánimo global tampoco es optimista. La mitad de los más de mil 300 encuestados considera que el mundo será más turbulento o problemático en los próximos dos años, una cifra mayor a la registrada el año anterior.
A largo plazo, más de la mitad prevé un escenario similar.
En palabras de Børge Brende, presidente del Foro Económico Mundial, el planeta avanza hacia “un nuevo orden competitivo, en el que las grandes potencias tratan de proteger sus intereses”, un contexto que, según el informe, marcará el rumbo de los próximos años.
Con información de La Jornada.