El café robusta se está convirtiendo en el protagonista silencioso de una transformación global.
Mientras el cambio climático presiona a los cultivos tradicionales, esta variedad gana terreno en Brasil y podría redefinir el futuro del café.
En el estado de Rondônia, comunidades indígenas, pequeños productores y científicos están impulsando un modelo que mezcla innovación, sostenibilidad y conocimiento local. El resultado: un café más resistente y con potencial para cambiar la industria.
Café robusta y su ventaja frente al cambio climático
Durante años, el café arábica dominó el mercado por su sabor. Sin embargo, el café robusta ha demostrado algo clave: soporta mejor las altas temperaturas.
Los datos lo confirman. Mientras en los años noventa representaba el 28% de la producción mundial, en 2023 ya alcanzó el 44%. Este crecimiento responde a su capacidad de adaptarse a condiciones cada vez más extremas.
El aumento del calor ya impacta a los principales países productores. En Brasil, por ejemplo, se registran hasta 70 días adicionales de temperaturas extremas al año, lo que reduce el rendimiento de los cultivos más sensibles.
Ante este panorama, el robusta aparece como una alternativa viable, capaz de mantener la producción en un contexto climático cada vez más desafiante.
Café robusta: ciencia, comunidad y futuro sostenible
El avance de esta variedad no sería posible sin la investigación científica. La agencia Embrapa ha trabajado durante dos décadas para mejorar su productividad, logrando multiplicarla por cinco y desarrollando nuevas combinaciones genéticas más resistentes.
Pero el cambio no ocurre solo en laboratorios. En Rondônia, unas 10 mil fincas familiares ya aplican prácticas sostenibles que combinan cultivo, conservación del bosque y cuidado del agua.
La comunidad indígena Paiter Suruí es un ejemplo. Con un plan de manejo a largo plazo, han convertido el cultivo de café robusta en una herramienta para proteger su territorio y generar ingresos.
Aun así, el desafío continúa. Sin una estrategia adecuada, el crecimiento del robusta podría impulsar la deforestación.
Hoy, más que nunca, el futuro del café depende no solo de la planta… sino de las decisiones que se tomen alrededor de ella.
Con información de Infobae.