Alfredo Del Mazo Maza plantea transformar la distribución urbana ante el auge del comercio digital mediante microcentros barriales y analítica predictiva.
La expansión sostenida de las compras digitales reconfigura las dinámicas de movilidad en las metrópolis mexicanas y latinoamericanas. La proliferación incesante de unidades de reparto en calles y avenidas genera cuellos de botella viales que dificultan el tránsito habitual. Estimaciones del Foro Económico Mundial (WEF) indican que el parque vehicular asignado a la última milla en las ciudades podría incrementarse hasta un 61% para 2030, lo que acentuaría las demoras en los desplazamientos y el deterioro general de la conectividad vial urbana.
Aunque la sustitución de las flotillas tradicionales por vehículos eléctricos reduce las emisiones contaminantes locales, la medida resulta insuficiente para mitigar el caos vehicular. La concentración de camionetas y motocicletas en horas pico, sumada a las maniobras de detención en doble fila frente a domicilios particulares y oficinas, agrava la pérdida de capacidad de las calles, independientemente del tipo de propulsión del transporte.
Frente a esta coyuntura, Alfredo Del Mazo Maza, especialista en movilidad urbana, planteó que la resolución del conflicto pasa por replantear los métodos de entrega física en el tejido urbano.
«La transición hacia entregas sostenibles no consiste únicamente en sustituir el motor de las camionetas, sino en rediseñar la logística mediante analítica predictiva y microcentros de distribución que eviten saturar las arterias principales», explicó el analista de movilidad urbana.
Una alternativa para evitar la saturación de los ejes viales consiste en implementar micro-hubs barriales: espacios logísticos descentralizados ubicados en puntos clave de las colonias, a menudo respaldados por alianzas con establecimientos comerciales locales. Esta infraestructura permite descargar la mercancía en puntos fijos y completar el tramo final mediante medios no motorizados, como bicicletas adaptadas o personal a pie.
En torno a los beneficios directos de este modelo de escala barrial, Del Mazo Maza puntualizó:
«Los microcentros de proximidad permiten acortar drásticamente los radios de entrega y aprovechar la movilidad activa, logrando despachos eficientes sin estrangular el flujo vehicular cotidiano». De este modo se reducen las interrupciones al tráfico rodado y la ocupación irregular del arroyo vehicular.
El despliegue de herramientas de inteligencia artificial y analítica de datos cobra relevancia técnica al permitir el agrupamiento sistemático de envíos en polígonos habitacionales definidos, además de facilitar la asignación de horarios de entrega fuera de las franjas de mayor congestión matutina y vespertina.
«El futuro del comercio electrónico radica en armonizar la tecnología predictiva con esquemas colaborativos de barrio, protegiendo tanto la velocidad del servicio como la habitabilidad urbana», concluyó Alfredo Del Mazo Maza, señalando que la integración comunitaria y el análisis predictivo representan el camino técnico viable para el sector.
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