Calor extremo agrava la mortalidad en Alemania
El calor extremo dejó una huella mortal en Alemania durante junio. Nuevas estimaciones del Instituto Robert Koch elevaron considerablemente el número de fallecimientos relacionados con las altas temperaturas y muestran que 2026 ya supera cualquier año completo desde 2016.
Entre el 22 y el 28 de junio, el instituto calculó alrededor de 9.600 muertes vinculadas al calor. El balance acumulado del año alcanza aproximadamente 11.900 fallecimientos. Hasta ahora, 2018 mantenía el registro más elevado, con unas 8.900 muertes estimadas durante todo el año.
Las temperaturas alcanzaron niveles excepcionales durante la última semana de junio. La media semanal nacional llegó a 26,4 grados y todos los estados federados superaron los 20 grados de promedio. El 27 de junio, 46 estaciones meteorológicas registraron más de 40 grados.
El calor afectó principalmente a la población de mayor edad. Cerca de 6.060 fallecidos tenían 85 años o más. Casi 3.000 tenían entre 75 y 84 años, mientras alrededor de 1.800 pertenecían al grupo de 65 a 74 años. Entre los menores de 65 años, el cálculo supera las 1.100 muertes.
El Instituto Robert Koch obtiene estas estimaciones mediante modelos estadísticos que comparan la mortalidad durante semanas estivales con y sin episodios de altas temperaturas. El calor rara vez aparece como causa principal en los certificados de defunción porque suele agravar enfermedades preexistentes.
Las primeras estimaciones habían calculado unas 5.100 muertes. Sin embargo, la llegada de información más completa desde los estados federados permitió revisar la cifra. Los datos regionales presentan aproximadamente cinco semanas de retraso.
El Servicio Meteorológico Alemán confirmó además la excepcional intensidad del episodio. Junio de 2026 registró una temperatura media de 19,5 grados y se convirtió en el segundo junio más cálido desde el inicio de los registros. La noche del 27 al 28 también marcó un récord nacional de temperatura.
Organizaciones médicas y ambientales reclaman mejores medidas de adaptación. Muchos hospitales, residencias, guarderías y escuelas carecen de sistemas adecuados para mantener temperaturas seguras durante episodios prolongados de calor.
Además, la sequía aumenta el peligro de incendios y reduce los niveles de grandes ríos como el Rin y el Elba. La persistencia de temperaturas elevadas mantiene abierto el riesgo durante el resto del verano.
La infraestructura sanitaria enfrenta un desafío especialmente complejo. Algunas habitaciones de residencias para adultos mayores superaron los 30 grados durante la noche, precisamente cuando el organismo necesita recuperar capacidad para afrontar las temperaturas del día siguiente.
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