El Parque Tantauco, una iniciativa de conservación privada en la Isla Grande de Chiloé, frente a la costa de Chile, es el hogar de las ranas de Darwin (Rhinoderma darwinii), una particular especie de anfibio endémico de Chile y Argentina.
Esta especie, destaca el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), ha llamado la atención de los científicos por un comportamiento que, hasta ahora, no se ha registrado en ninguna otra especie de anfibios. Los machos suelen alojar los huevos fecundados en su boca por una parte del desarrollo de sus crías.
En 2023, las ranas de Darwin volvieron a ser noticia: hasta su hábitat nativo llegó el mortal hongo quítrido, lo que provocó una disminución del 90 % de las poblaciones monitoreadas. Hasta el momento, la quitridiomicosis ha afectado a al menos 500 especies de anfibios, siendo la enfermedad infecciosa más devastadora reconocida por la ciencia.
Además, resaltan desde el Zoológico de Londres, estas diminutas ranas son especialmente sensibles al hongo. “Necesitaban un refugio mientras los conservacionistas averiguaban cómo volver a hacer seguro su hogar en el bosque”, señala el establecimiento que hace parte de la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL, por sus siglas en inglés).
Con esta idea en mente, un grupo de rescate viajó hasta una remota zona de la Isla Grande de Chiloé para recuperar ranas sanas y viajar con ellas unos 11.000 kilómetros hasta el Zoológico de Londres. Los 33 renacuajos fueron transportados y criados por 11 ranas macho rescatadas que, en barco, avión y carro, llevaron a sus crías en sus sacos vocales.
Hace unas semanas los renacuajos se metamorfosearon en la siguiente generación de la especie que, en su edad adulta, alcanza un peso inferior a los dos gramos y un tamaño de menos de 3 centímetros.
“La exitosa crianza de estas ranitas es un poderoso símbolo de esperanza para la especie, pone de relieve lo que puede lograrse cuando los conservacionistas trabajan juntos y sirve como recordatorio crítico del papel de nuestro zoológico de conservación”, explicó Ben Tapley, conservador de anfibios del zoológico.
Por su parte, Andrés Valenzuela-Sánchez, investigador del Instituto de Zoología de la ZSL, aseguró que “estas ranas no solo son vitales para el futuro de su especie, sino que también nos ayudan a comprender mejor cómo podemos combatir el hongo quitridio y salvaguardar a otros anfibios a nivel mundial”.
Estas 33 ranas, y otras que vienen en camino, el zoológico espera ayudar a que la población de ranas de Darwin crezca para apoyar los esfuerzos de reintroducción en Chile.
Fuente: elespectador.com
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